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Taller

Podría darles decenas de ejemplos de mediadores que, cada uno con su reflexión
propia, hacen que la lectura sea un arte profundamente vivo. Todos saben que lo que está actuando es una transmisión de experiencia. Transmitir el gusto por la lectura es un asunto relacionado con la propia apetencia del mediador por esta actividad; con su disponibilidad hacía el otro, su capacidad de observar y de interrogar sus propias maneras de actuar; con la reflexión, los conocimientos y la intuición a la hora de sentir cuales son las obras que van a resonar para tal o cual persona; pero también con una calidad de presencia, una energía, un deseo, una vitalidad; una habilidad que permite recuperar, detrás del texto, la voz de su autor, un ritmo, un movimiento, una melodía, unas «tierras adentro» de sensaciones, de emociones, un cuerpo.
En todas las partes del mundo, quizá sean una minoría los que estén interesados en la
experiencia de la lectura y en el contacto con las obras de arte, pero se trata de una minoría muy activa y a menudo muy inventiva. En estos tiempos tan brutales, preservan unos momentos de transmisión cultural que escapan a la obsesión cuantitativa y al barullo ambiente para proteger un espacio de pensamiento, una dignidad y una parte de libertad, de sueño, de algo inesperado.

 
Leer y hacer uso de una biblioteca escolar:
¿y eso, para qué sirve hoy en día?
Michèle Petit. Santiago de Compostela, 2011

 

https://leer.es/documents/235507/353837/Michele_Petit.pdf/243b4211-5311-4c74-8476-f381815a5a4f

Poesía en ebullición y transparencia
Liliana Ancalao
Tomado de la revista Gaia

Escribimos hoy en un territorio de límites difusos y en proceso de transparentarse.
La función de nuestra poesía como actividad actual del pueblo originario mapuche es aportar a la tarea colectiva de devolver la transparencia al territorio. Un territorio de tiempos y espacios reconstruidos desde la memoria y la militancia.
Vivimos en un territorio del cual se ha escrito mucho, un territorio sobre el que los vencedores militares y financistas de la guerra del desierto-pacificación de la araucanía han mentido durante 120 años.
Vivimos en un territorio saqueado ya y en el que sobrevuela la rapiña con sus garras sacrílegas, despiertas
Transparentar es desmitificar, descolonizar, recuperar y resacralizar.
Decir que nuestro territorio se va transparentando implica desmitificar este espacio como fin del mundo e instalarnos, cada vez que escribimos un poema, en el principio del mundo, este principio que nos hace originarios de Wangelen y sobrevivientes de la furia de Kai Kai.
Hacer transparente el territorio es descolonizar el discurso difundido sobre nuestro espacio que nos ubica de un lado u otro de la frontera. Seguir andando con nuestras palabras, circulando desde el Atlántico hasta el Pacífico y desde el Pacífico hasta el Atlántico. Usar la cordillera como puente como lo hicieron nuestros ancestros y como lo siguieron haciendo nuestros parientes y amigos: escapados cuando los ejércitos criollos, exiliados cuando las dictaduras, corridos cada vez que el hambre, urgidos cada vez que el amor.
Descolonizar el discurso dominante es derrumbar monumentos, cuestionar próceres, rasparnos ese discurso con el que nos enseñaron a avergonzarnos de ser quienes somos
Transparentar el territorio es recuperarlo tomando como referencia la transmisión oral de los ancianos señalando desde su memoria: “aquí estaba el rewe, allá el potrero,antes de que el winka corriera el alambrado”. Recuperar el territorio es denunciar cuando nos matan a los hijos y no aparecen los culpables, o los absuelven. Hijos asesinados a veces sin tiempo de saber de qué linaje vienen.
Transparentar el territorio es volverlo a sacralizar, recuperar las ceremonias y los rituales para venerar las fuerzas del planeta e instalarnos en el ciclo natural. Circular en nuestro territorio agonizante, con la conciencia espiritual de nuestro planeta herido, aquí, donde todo es altar, vulnerado por herejes suicidas.
La función de la poesía hoy, al sur del sur, es hacer transparente nuestro tiempo y nuestro espacio usando el arma poderosa en que se transforma la palabra, cuando la estética hunde su raíz en la ética.
Ser poeta originario mapuche es ser investigador, historiador, antropólogo, semiólogo, lingüista, celebrante.
Ay de nosotros ahora que los lamngen depositan en nosotros las imágenes de sus recuerdos, las historias de sus familias, las denuncias de los abusos.
Ay de nosotros ahora que los ríos nos están mirando para ver cómo los traducimos en palabras
Sean felices con su raíz, nos dijo el machi Collipal, y escuchamos cómo lloraba el bosque en su voz quebrada.
Somos felices, cuando logramos un poema, ese canto que a veces brota de nuestro cuerpo.

Un don

Justo cuando te parece que sos
nada más que una red endeble
de preguntas, te son dadas
las preguntas de los otros para sostener
en el vacío de tus manos,
huevos de pájaro cantor que aún pueden incubarse
si les das abrigo,
mariposas que abren y cierran
en el hueco de tus palmas, confiando en que no harás
daño a su piel centelleante, a su polvo.
Las preguntas de los otros te son dadas
como si fuesen respuestas
a todo lo que preguntas. Sí, tal vez,
tu respuesta sea este don.

 

 

FISIOLOGÍA

“El ritmo del poema es un pulso, un sistema nervioso armado con el lenguaje. Es movimiento y, como tal, una dinámica; el tono, en cambio, es una química, una densidad que permea las palabras, un aire, una atmósfera: un vapor o un fluido. El poema realizado logra crear un enlace muy difícil de modificar sin que se lo destruya. El ritmo es esa línea temporal que recorre su escritura cristalizada y que la lectura reproduce. El tono es la densidad de ese tempo. Tono y ritmo se asocian a una oscuridad inicial del poema que persiste en su realización”

[“Surfear en el oleaje del verso libre”, Alicia Genovese]

“SENTISCO en latín no tiene equivalente en nuestro idioma, es el inicio de un proceso, el momento en el que una sensación comienza a hacerse perceptible, el instante que separa las sensaciones que nos poseen porque no las percibimos, de aquellas cuya percepción nos permitiría reaccionar, actuar con un tono ajustado a la acción. El poeta portugués Fernando Pessoa (1888-1935) escribía: Sentir es pensar sin ideas, y por eso sentir es comprender. ”

 

Conversaciones con Gerda Alexander de Violeta Gainza