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Transformación

Miel en la mesa

Te colma con la esencia suave
de flores desaparecidas, se transforma
en un hilo filoso como un pelo que seguís
desde el frasco de miel sobre la mesa

hasta la puerta, por el piso,
y que todo el tiempo se espesa,

se hace más hondo y salvaje, bordeado
de ramas de pinos y de piedras húmedas,
de huellas de ocelotes y de osos, hasta que

bosque adentro
te encaramás a un árbol, arrancás la corteza,
y flotás, tragando panales que chorrean,
trozos de árbol, abejas aplastadas — un sabor
hecho de todo lo perdido, en el que todo lo perdido se encuentra.

Dormir en el bosque

Creí que la tierra me recordaba,
me recibió tan tierna, arreglándose
la pollera oscura , con los bolsillos
llenos de semillas y de líquenes. Dormí
como nunca, como una piedra
en el lecho del río, nada
más que mis pensamientos entre el fuego blanco
de las estrellas y yo, y ellos flotaban
livianos como polillas entre las ramas
de los árboles perfectos. Toda la noche
oí respirar los pequeños reinos
a mi alrededor, los insectos, y los pájaros
que hacían su trabajo en la oscuridad. Toda la noche
subí y bajé, como en el agua, forcejeando
con una condena luminosa. A la mañana
me había convertido en algo mejor
por lo menos una docena de veces.

A veces
quiero morirme
para acabar con todo
de una vez,
no volver a hacer mi cama nunca,
no contestar otra carta nunca
ni regar las plantas,
ningún esfuerzo
de esos que hay que hacer
todos los días
para seguir  viva.

Pero después
no me quiero morir.
las hojas cambian
y tengo que ver
el rojo y el dorado
una vez más,
una sola hoja amarilla
cayendo
por última vez
bajo el sol.

Primero se arrancó
una a una todas sus plumas.
Luego se comió
su propio cuerpo desplumado,
de abajo hacia arriba,
empezando por las patas
y terminando por la cabeza y el pico.
Tras el último bocado,
sintió sueño y se quedó dormido.
Cuando despertó
no sabía bien dónde estaba,
ni si era de día o de noche.
¿Qué podía hacer?, se preguntó,
y no se le ocurrió otra cosa
que ponerse a cantar.
Y el canto que cantó entonces
nunca antes
había sido escuchado

Una canción para Soweto

En la garganta de Soweto

El lenguaje del diablo cae

cuchillada

Sílabas de garra para triturar y dejar

crudo

La lengua de los jóvenes

niña

Aprendiendo a cantar

Su propio nombre

Donde ella diría

                              agua

Le enseñarían a llorar

                                        sangre

Donde ella ahorraría

                              césped

Le enseñarían a anhelar

                                           Arrastrándose en el 

                                                    tumba

Donde ella alabaría

                                 padre

Le enseñarían a orar

                                          Alguien por favor 

                                          No lo lleves   

                                              lejos

Donde se besaría con la boca

                                           mi tierra

Le enseñarían a tragar

                                              Este polvo

Pero las palabras viven en el espíritu de su rostro y eso

El sonido ya no cederá a la borradura imperial

Donde dibujarían

                               sangre

Ella beberá

                     agua

Donde profundizarían

                                  la tumba

Ella evocará

                            césped

Donde tomarían

                               Padre y familia

Ella estará de pie

                     Bajo el sol se quedará

Donde le enseñarían a tragar

                                                       Este polvo

Ella se besará con su boca

                                          mi tierra

Y quédate

Con la canción de Soweto

permanecer

Con la canción de Soweto