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Risa

Tengo una amiga llamada Azaléia, a la que simplemente le gusta vivir. Vivir sin adjetivos. Está muy enferma del cuerpo, pero sus risas son claras y constantes. Su vida es difícil, pero es suya.
Un día me dijo que cada persona tenía en su mundo siete maravillas. ¿Cuáles? Dependía de la persona.
Entonces resolvió clasificar las siete maravillas de su mundo.
Primera: haber nacido. Haber nacido es un don, existir, digo yo, es un milagro.
Segunda: sus cinco sentidos, que incluyen el sexto en gran dosis. Con ellos toca y siente y oye y se comunica y tiene placer y experimenta el dolor.
Tercera: su capacidad de amar. A través de esa capacidad, menos común de lo que se piensa, siempre está repleta de amor por algunos y por muchos, lo que le ensancha el pecho.
Cuarta: su intuición. La intuición le acerca lo que el raciocinio no toca y que los sentidos no perciben.
Quinta: su inteligencia. Se considera una privilegiada por entender. Su raciocinio es agudo y eficaz.
Sexta: la armonía. La consiguió a través de sus esfuerzos, y realmente toda ella es armoniosa, en relación con el mundo en general y con su propio mundo.
Séptima: la muerte. Ella cree, teosóficamente, que después de la muerte el alma se encarna en otro cuerpo y todo comienza de nuevo, con la alegría de las siete maravillas renovadas.

 

Clarice Lispector, en Descubrimientos