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Algo surgió
de la oscuridad.
No era nada que hubiese visto antes.
No era un animal
ni una flor,
a no ser que fuera las dos cosas.
Algo surgió del agua,
la cabeza del tamaño de un gato
pero toda embarrada y sin orejas.
Yo no sé lo que es dios.
No sé lo que es la muerte.
Pero creo que tienen
un pacto fervoroso y necesario.

Una canción para Soweto

En la garganta de Soweto

El lenguaje del diablo cae

cuchillada

Sílabas de garra para triturar y dejar

crudo

La lengua de los jóvenes

niña

Aprendiendo a cantar

Su propio nombre

Donde ella diría

                              agua

Le enseñarían a llorar

                                        sangre

Donde ella ahorraría

                              césped

Le enseñarían a anhelar

                                           Arrastrándose en el 

                                                    tumba

Donde ella alabaría

                                 padre

Le enseñarían a orar

                                          Alguien por favor 

                                          No lo lleves   

                                              lejos

Donde se besaría con la boca

                                           mi tierra

Le enseñarían a tragar

                                              Este polvo

Pero las palabras viven en el espíritu de su rostro y eso

El sonido ya no cederá a la borradura imperial

Donde dibujarían

                               sangre

Ella beberá

                     agua

Donde profundizarían

                                  la tumba

Ella evocará

                            césped

Donde tomarían

                               Padre y familia

Ella estará de pie

                     Bajo el sol se quedará

Donde le enseñarían a tragar

                                                       Este polvo

Ella se besará con su boca

                                          mi tierra

Y quédate

Con la canción de Soweto

permanecer

Con la canción de Soweto

 

 

Poema para mi amor

Cómo llegamos a estar una junto a la otra
en la noche
Dónde están las estrellas que nos hacen inevitables
a nuestro amor
Afuera las hojas se encienden en la oscuridad
y la lluvia
cae fría y bendita en la carne sagrada
los hombres negros esperando en la esquina
un espejismo femenino
La paz es un asombro para mí
Es esta posibilidad de vos
dormida
y respirando en el aire quieto

Tres siglos ya que se adoptó el calendario chino lunar, al que se añade, cuando hace falta, un mes intercalar. En la literatura de esta época jamás se oye hablar del sol, de ese jactancioso indiscreto; es la luna la soberana y la que dispone a los corazones. Cuando está llena aumenta en un cincuenta por ciento las posibilidades de un pretendiente. Observar su ascensión por encima de un panorama bien escogido (Tsuki-mi) es, aún hoy día, uno de los pasatiempos favoritos del mes de septiembre. …Al festival de las flores de cerezo le sigue el de las malvarrosas, el de los lirios, el de las azaleas, y más tarde la fiesta de Tanabata, que celebra la conjunción de las estrellas del boyero y la hilandera. Octubre es la época de los arces, cuyo resplandor hace que los bonzos se distraigan al rezar en la profundidad de sus templos. Todo el año gira alrededor de las flores, las hojas, los retoños y las espigas de arroz, así como de las constelaciones. La geomancia china y sus prohibiciones de toda clase gobiernan igualmente la existencia. El Noreste es por lo general nefasto; Saturno peligroso; las Buenas Direcciones cambian de un día para otro. Al anochecer se tiene buen cuidado de orientar el lecho, y no se emprende el camino ni se toma la menor decisión sin antes consultar los almanaques. Al salir de viaje se quiebra una rama de pino (longevidad) que promete un retorno feliz, y del comportamiento matinal de las arañas se extraen conjeturas respecto a los proyectos amorosos. Existe una Oficina imperial de los Presagios a la que los gobiernos de las más lejanas provincias tienen la obligación de notificar todo aquello que escape a lo ordinario. Cuando una «auspiciosa nube» apareció en una prefectura del Norte, todos los prisioneros fueron liberados.

 

Nicolás Bouvier, en Crónica japonesa

LA FUERZA DEL NO HACER

No hacer nada requiere fortaleza,
los débiles sucumben sin trabajo,
lo inventan si escasea, no pueden con el ocio.
Por el contrario el que no hace nada resiste
todas las tentaciones que atañen al trabajo.
Entonces es llevado al borde del barranco
tal como Cristo, arrójate, tómalo todo, adórame.
Y en su desierto del no hacer
persiste adusto y pobre,
cultiva la gran fuerza del que sabe
cuál es su sitio y su destino entre los hombres.
No hacer nada requiere fortaleza,
su origen es el don y a su conocimiento
sólo acceden aquellos para el cual son llamados.

Roberto Malatesta

 

de Cuaderno de no hacer nada