archivo

Dar

Cada cosa en la naturaleza da al hombre el fruto que lleva, el beneficio que produce. Todos los objetos sirven al hombre, según las leyes que les son propias, el sol da su luz, el fuego su calor, el animal su instinto, la flor su perfume. Es su modo de amar al hombre. Siguen su ley y no se resisten a ella y jamás la esquivan; el hombre debe obedecer la suya. Es necesario que dé a la humanidad y que devuelva a la naturaleza lo que es su luz propia, su calor, su instinto y su perfume; el amor.

 

Victor Hugo, en Los Pirineos

Daría todo el oro del mundo
por sentir de nuevo en mi camisa
las frías monedas de la lluvia.

Por oír rodar el aro de alambre
en que un niño descalzo
lleva el sol a un puente.

Por ver aparecer
caballos y cometas
en los sitios vacíos de mi juventud.

Por oler otra vez
los buenos hijos de la harina
que oculta bajo su delantal la mesa.

Para gustar
la leche del alba
que va llenando los pozos olvidados.

Daría no sé cuánto
por descansar en la tierra
con las frías monedas de plata de la lluvia
cerrándome los ojos.

 

Jorge Teillier, en Los dominios perdidos

“La práctica del movimiento me llevó a descubrir al hombre humanamente.
Cuando sucede esto, se siente el verdadero amor.
La práctica de la expresión me permitió descubrir la necesidad que tenemos de liberarnos y el miedo que tenemos de que esto se produzca.
La práctica del ritmo me permitió conectarme con mi mundo emocional y a través de él, descubrir los ritmos de cada pueblo, desde el nuestro. (No confundir ritmo con coreografía o compás).
El Hatha Yoga me permitió descubrir el mundo en sus distintas dimensiones, mis resonadores y mi responsabilidad en la relación entre mi personalidad y mi ego, y entre mi esencia y mi sensibilidad y cómo estaba yo ubicada en todos estos aspectos y qué relación tengo Yo personalidad con todo esto.
La Plástica Griega me permitió conocer e identificar la expansión psicofísica y tener la experiencia de lo que realmente significa un instante armónico entre el cosmos y mi todo.
La información y la comunicación telepática me permitió sacar conclusiones y me ayudó a meterme a experimentar lo que intuía.
La intuición fue mi acicate para buscar informarme permanentemente.
Tenía miedo y no quería equivocarme. El miedo a equivocarme me llevó a informarme en todo lo que podía encontrar y como no encontré muchas explicaciones, me entregué a experimentar personalmente.
Como no podía ni puedo quedarme con lo que adquiero y necesito exteriorizarlo, comencé a contar lo que me acontecía. Contando, encontré quienes se interesaron en hacer la experiencia y así pude experimentar y comprobar. Descubrí las leyes.
Por suerte encontré muchas personas a quienes les interesaba lo que hacía y hago. Desde luego que cada uno sigue la experiencia mientras lo necesita y esté en el campo de su interés.
Lo que he descubierto no es nuevo. Es tan antiguo, bueno, como el hombre…”
Susana Rivara de Milderman del Libro: “Hacia el equilibrio entre la Ética y la Estética

Reinvención

La vida sólo es posible
reinventada.
Va el sol por los campos
y pasea su dorada mano
por las aguas, por las hojas…
¡Ah, todo burbujas
que brotan de hondas piscinas
de ilusión… – nada jamás.
¡Ah!, todo burbujas
Pero la vida, la vida, la vida,
la vida sólo es posible
reinventada.
Viene la luna, viene, retira
las cadenas de mis brazos.
Me proyecto por espacios
llenos de tu figura.
Sola, equilibrada en el tiempo,
me desprendo del vaivén
que más allá del tiempo me lleva.
Sola, en la tiniebla
permanezco: recibida y dada.
Porque la vida, la vida, la vida,
la vida sólo es posible
reinventada.

 

 

(Río de Janeiro 1901 – 1964)