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Noche

Vuelvo a mi casa por la noche
recorriendo el camino del arroyo:
en el fondo, entre piedras, pasa el agua
negra, veteada de reflejos,
en un lento murmullo solitario,
mientras transcurren en lo alto
de la hilera de árboles,
más silenciosas, las constelaciones.
Aquí me quedaría
para siempre,
en esta calle oscura
de tierra apisonada,
asomado al susurro del arroyo
que dice hora tras hora su secreto
como el otro, callado, de los astros
indescifrable para siempre.

 

Pablo Anadón, en El trabajo de las horas

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La noche y la mujer

¿Dónde empieza la una y termina la otra?

Flor
de la noche
hecha sólo
de resplandores,
pero brotada
de un suave secreto
del cosmos.

Con su más pura
vida
es forma de la sombra
que mira
y abre
blancas sonrisas.
Loca la noche de la ciudad la quema en reflejos.
¿Se muere en el día como una joya?

La noche de los árboles la entiende.
Y la calle iluminada
fija en ella su más viva y delicada pasión.

El alba sube (1933-1936)

Los amantes desamparados

Los amantes desamparados
caminan de la mano por la noche
los amantes desamparados
se separan en medio de la noche.

Sienten que su amor es infinito
como el rumor del rio junto al parque
pero no tienen sino los parques y la plaza
donde en la tarde se sientan a besarse.

Saben que su amor es luminoso
como el vuelo blanco de las gaviotas
pero están condenados a ocultarse
en las oscuras calles de los barrios.

Saben que su amor es siempre joven
como el trigo que cada año se renueva
pero no tienen casa ni dinero
y los mayores quieren marchitarlos.

Los amantes desamparados
se separan en medio de la noche.
Y luego cada uno en su lecho sueña
con una mañana donde el mundo entero
será su casa y les abrirá las puertas.

 

Jorge Teillier

Variaciones de la luz

Un revuelo naranja al poniente
en lucha libre con el violeta
donde se hace de repente un claro
verde como aquel rayo purísimo
perseguido en la juventud
y al fondo el coro de gallinetas
y un silencio al frente que corta
el tajo de luna con más silencio
y plata y noche hasta que sólo
quedan las luces de tu casa
a veces como mágicas naranjas
dulces y en la soledad amargas