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Leche

Al comienzo había un océano de leche del que surgía el monte Mandara, el Eje del mundo. Este monte descansa sobre una concha
de tortuga, encarnación del dios Vishnu. En torno al monte, que se disputan los dioses y los demonios, está enrollada una gran serpiente. Cada una de las partes tira de un extremo de la serpiente, lo que hace que la montaña dé vuelta sobre sí misma. El Eje gira, se bate la leche y de este modo surgen bendiciones de todo tipo: el néctar de inmortalidad, la belleza, la felicidad, la embriaguez mística, la dulzura.

 

En el Correo de la UNESCO de mayo 1990, En los orígenes del mundo: de los primeros mitos a la ciencia actual