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Río

señalo alguna cosa
salimos del camino
para verlo

justo antes de la noche
en la orden de reunirse
garzas blancas sobre las ramas
de un árbol oscuro
a orillas del río
veinte o treinta
dispuestas como magnolias

por momentos algo las agita
se desordenan
un barullo
después mansas a esperar
la oscuridad

de este lado del río
la luna
se dobla
un pétalo
un perfume

pablo y las nenas de marta
hacen silencio
se les enfrían las caritas
con el último aire de la tarde

mañana vamos a dibujarlo
el árbol de las garzas
en mitad del otoño

las ramas vacías
se encienden como lámparas
preparando el sueño

observamos desde la otra orilla

el agua se torna más brillante
cuando baja el sol
hace un espejo

nunca vimos tantas

en cuclillas
la frente lastimada
entre las plantas bajas
un escondite

no volver a casa
mirarlas para siempre
encender un fuego
sobre la tierra
las rodillas mojadas

contarnos secretos
como las garzas

que ahora empiezan a hablar
mueven lento las cabezas
se hamacan
con la vista
buscan la luna

que ha quedado a medio camino
casi transparente
sobre el agua.

Laura Forchetti
(de su libro: temprano en el aire)

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Río de la Plata, el más ancho del mundo, ocupa la mitad de la página ochenta y siete,
donde una línea temblorosa como el dibujo de todas las aguas de todos los ríos
baja hasta ensancharse y desaparecer “en la mar que es el morir”.
El dedo que sigue esa línea también tiembla como si bogara sobre las aguas,
por encima de los bagres, la mugre, los barcos y el atardecer.
El hombre que después de años ha vuelto a abrir este libro, aunque tarde, recuerda la lección para mañana
y cierra los ojos un instante para repasar:
¿Ya se han sumado a esta línea los cuerpos arrojados desde un avión?
¿Cambia mucho el curso de un río cuando un corazón se deposita en el fondo de las aguas?
¿Qué ola de barro se encrespa inútilmente a la altura del codillo del Río de la Plata?
El hombre deja correr las páginas y acaricia el libro, se despide,
a través de la ventana observa la geografía por donde habrán de venir.
Szpunberg Alberto
en Su fuego en la tibieza, 1981.

Pasarero
Pasa este río, qué pasarero
cuando la luna se cae al cielo
y un velo negro vela este sueño.
Sueño soñado, sueño sediento
de amaneceres que van creciendo
con el espejo manso del río
y mil canoas que va meciendo.

Pasa este río, qué pasarero
mece que mece, río siestero
mece un soleado borde de Enero,
mece su canto con voz de pena
pena que pena la pena muda
pena que pasa, pena que queda
en todo un pueblo que da y espera.

Pasa este río, qué pasarero
cuando amanezca volverme quiero
y ver el día, qué volverero
en que la luna robe del río
el espejado sendero inquieto
y camalotes de limpio vuelo
vistan ciudades de verde nuevo.

Pasa este río, ¡qué pasarero!
y camalotes de limpio vuelo

El verde

Amanece con lluvia
los primeros sonidos de la casa
son los crujidos de la madera
y su perfume, el primer olor;
hay árboles aunque aún no estén
abiertas las ventanas
Cualquier gajo brota
bajo este régimen de mareas
y humedad persistentes:
un fresno
macheteado
casi al ras del suelo
ha vuelto a crecer;
una rama de álamo usada
como estaca para colgar
una boya, se reabre en hojas,
vuelve a ser un álamo;
un sauce caído
hizo otra raíz con su tronco
y convierte la entrada
en un arco de sauce
El desmonte es continuo:
zumbidos de machete,
la sierra que resuena
desde lejos y sin claros
ni camino de sirgas
un escondido territorio
salvaje reaparece:
brotes dormidos
de malezas y enramadas,
un secreto
de semillas al calor;
las crecidas, las lluvias
el agua socavante de las islas
al verde, lo devuelven.

 

Poemas de Caraguatá

 

III

Varios relojes invisibles miden
el pasaje de distintos tiempos.
Tiempo lento: las piedras
vueltas arena y cauce
del río.

Tiempo
de estiramientos:
despacioso, invisible
el reloj vegetal da la hora verde
la hora roja y dorada, la morada,
la cenicienta.

Todas acompasadas, silenciosas,
o con un son oscuro, que no oímos.

Apoyado a la vez en roca y árbol
un ser de parpadeos y latidos
un ser hecho de polvo de memoria
está allí detenido.

Y quiere penetrar disimuladamente
en otro ritmo, en otro tiempo
ajeno.

Según el favor del viento
Según el favor del viento
va navegando el leñero,
atrás quedaron las rucas,
para dentrar en el puerto.
Corra sur o corra norte,
la barquichuela gimiendo
–llorando estoy–,
sea con hambre o con sueño
–me voy, me voy–.

Del monte viene el pellín
que colorea en cubierta.
Habrán de venderlo en Castro
aunque la lluvia esté abierta,
o queme el sol de lo alto
como un infierno sin puerta
–llorando estoy–,
o la mar esté revuelta
–me voy, me voy–.

En un rincón de la barca
está hirviendo la tetera.
A un la’o pelando papas
las manos de alguna isleña;
será la madre del indio,
la hermana o la compañera
–llorando estoy–.
Navegan lunas enteras
–me voy, me voy–.

Chupando su matecito
o bien su pesca’o seco,
acurruca’o en su lancha
va meditando el isleño.
No sabe que hay otro mundo
de raso y de terciopelo
–llorando estoy–
que se burla del invierno
–me voy, me voy–.

Con su carguita de leña
que viene a vender al puerto,
compra su kilo de azúcar
para endulzar sus tormentos.
Ya está su cabo de vela
para alumbrar sus recuerdos
–llorando estoy–,
según el favor del viento
–me voy, me voy–.

No es vida la del chilote,
no tiene letra ni pleito.
Tamango llevan sus pies,
milcao y ají su cuerpo;
pellín para calentarse
del frío de los gobiernos
–llorando estoy–
que le quebrantan los huesos
–me voy, me voy–.

Despierte el hombre, despierte,
despierte por un momento.
Despierte toda la Patria
antes que se abran los cielos
y venga el trueno furioso
con el clarín de San Pedro
–llorando estoy–
y barra los ministerios
–me voy, me voy–.

Quisiera morir cantando
sobre de un barco leñero,
y cultivar en sus aguas
un libro más justiciero
con letras de oro que diga:
«No hay padre para el isleño
–llorando estoy–,
ni viento pa’ su leñero»
–me voy, me voy–.

De negro van los chilotes,
más que por fuera, por dentro,
con su plato de esperanza
y su frazada de cielo
pidiéndole a la montaña
su pan amargo centeno
–llorando estoy–,
según el favor del viento
–me voy, me voy–.

 

 

 

Primera versión en Temas inéditos – Homenaje documental.