archivo

Héroe

Los justos

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Cap. V: “La aventura del héroe”

MOYERS: ¿Por qué hay tantas historias de héroes en la mitología?

CAMPBELL: Porque es lo que vale la pena escribir. Hasta en las novelas populares, el personaje principal es un héroe o heroína que ha hallado o hecho algo más allá de los logros y experiencias normales. Un héroe es alguien que ha dado su vida por algo más grande que él mismo.

M: Entonces, en todas las culturas, sea cual sea la indumentaria local que lleve el héroe, ¿cuál es la hazaña?

C: Bueno, hay dos tipos de hazaña. Una es la hazaña puramente física, en la que el héroe realiza un acto de valor en la batalla o salva una vida. El otro tipo de hazaña es espiritual en la que el héroe aprende a experimentar el espectro supranormal de la vida espiritual humana y luego vuelve con un mensaje. La aventura usual del héroe empieza con alguien a quien le han quitado algo, o que siente que falta algo a la experiencia normal disponible y permitida a los miembros de una sociedad. Esta persona entonces emprende una serie de aventuras más allá de lo ordinario, ya sea para recuperar algo de lo perdido o para descubrir algún elixir que da vida. Usualmente es un ciclo, una ida y una vuelta. (…) Se trata de una transformación psicológica fundamental que todos deben superar. En la infancia nos hallamos en una condición de dependencia bajo la protección y supervisión de alguien (…) De ningún modo eres un agente libre y responsable, sino alguien dependiente que obedece, y espera y recibe castigos y recompensas. Evolucionar de esta posición de inmadurez psicológica hasta el valor de la responsabilidad y la seguridad en sí mismo exige una muerte y una resurrección. Es el tema básico del periplo del héroe: salir de una condición y encontrar la fuente de la vida para regresar maduro y enriquecido.

M: ¿Qué significan las pruebas, exámenes y ordalías que debe sufrir el héroe?

C: Si consideramos las intenciones, las pruebas están destinadas a comprobar si el supuesto héroe lo es de verdad. ¿Está a la altura de su tarea? ¿Puede superar los peligros? ¿Tiene el valor, el conocimiento, la capacidad, que le permitan servir a los demás? (…) Si comprendes cuál es el verdadero problema (perderte a ti mismo, entregarte a algún fin superior), comprendes que eso es en sí mismo la prueba definitiva. Cuando dejamos de pensar en primer lugar en nosotros y en nuestra supervivencia, sufrimos una transformación realmente heroica de la conciencia. Y de eso tratan todos los mitos, de la transformación de una especie de conciencia en otra. Has estado pensando de un modo, ahora tienes que pensar de otro.

M: Entonces, ¿el heroísmo tiene un objetivo moral?

C: El objetivo moral es el de salvar a un pueblo, o salvar a una persona, o apoyar una idea. El héroe se sacrifica por algo… ahí está la moralidad del asunto.

M: ¿Tu estudio de la mitología te lleva a concluir que existe una única búsqueda humana (…)?

C: Existe un cierto tipo de mito que podría llamarse la búsqueda visionaria, salir en busca de una gracia, una visión, que tiene la misma forma en todas las mitologías. (…) Sales del mundo en el que vives y vas a una profundidad o una distancia o una altura. Allí encuentras lo que le faltaba a tu conciencia en el mundo donde antes habitabas. Después se plantea el dilema de aferrarse a eso, y dejar que el mundo se haga mil pedazos, o volver con esa gracia y tratar de conservarla al entrar nuevamente en tu mundo social. No es fácil.

M: ¿Y si el héroe vuelve tras superar sus pruebas, y el mundo no quiere lo que él le trae?

C: Ésa, por supuesto, es una experiencia normal. No siempre el mundo rechaza el don, sino que no sabe cómo recibirlo y cómo institucionalizarlo.

M: La gente habla de “ponerse en contacto con uno mismo”. ¿Qué crees que significa?

C: Es muy posible que uno llegue a estar tan influido por los ideales y dictados de su medio que no sepa lo que realmente quiere y lo que podría ser (…) Te han dado instrucciones precisas de lo que debes hacer en cada momento de tu vida (…).

M: ¿Qué nos dice la mitología sobre cómo ponernos en contacto con esa otra persona que es nuestra persona real?

C: La primera instrucción sería seguir los indicios del mito mismo y de tu gurú, tu maestro, que se supone que lo sabe (…) Un buen modo de aprender es encontrar un libro que se ocupe de los problemas con los que te enfrentas (…) Lo que hay que hacer es aprender a vivir en tu período de la historia como un ser humano. Eso es algo distinto, y puede hacerse.

M: ¿Cómo?

C: Aferrándote a tus propios ideales (…) rechazando las exigencias impersonales que te impone el sistema.

CAMPBEL: Tenemos dos clases de héroe: el que elige emprender el viaje y el que no. En una clase de aventura el héroe parte con responsabilidad e intencionalidad a realizar una hazaña. Por ejemplo al hijo de Ulises, Telémaco, le dijo Atenea: “Ve a buscar a tu padre”. Esa búsqueda de padre es una importante aventura heroica para la juventud. Es la aventura de encontrar tu carrera, tu naturaleza, tu fuente. La emprendes intencionadamente. O está la leyenda de la diosa sumeria del cielo, Inanna, que bajó al mundo subterráneo y se enfrentó a la muerte para devolver a su amado a la vida. Después hay aventuras en las que te encuentras metido, por ejemplo cuando te enrolan en el ejército. No lo querías hacer, pero ya estás ahí. Haz sufrido una muerte y resurrección, te has puesto un uniforme, eres otra criatura.

(…) MOYERS: ¿El aventurero que emprende esa clase de viaje es un héroe en el sentido mitológico?

C: Sí, porque siempre está dispuesto. En estas historias, al héroe le sucede la aventura para la que estaba preparado. La aventura es una manifestación simbólica de su carácter. Hasta el paisaje y las condiciones del ambiente se ponen de acuerdo en esta predisposición.
(…) C: Nuestra vida desarrolla nuestro carácter. A medida que avanzas descubres más sobre ti mismo. Por eso conviene ponerse en situaciones que hagan surgir tu naturaleza más elevada y no la más baja. “Y no nos dejes en la tentación”.

M: Pero ¿una sociedad necesita héroes?

C: Sí, creo que sí.

M: ¿Por qué?

C: Porque tiene que tener imágenes fijas, como astros, para ser coherentes todas estas tendencias a la separación, para reunirlas en alguna clase de intencionalidad.

M: Para seguir un camino.

C: Creo que sí. La nación debe tener de algún modo una intención, para operar como un poder único.

M: A veces pienso que deberíamos sentir compasión por el héroe, más que admiración. Muchos de ellos han sacrificado sus propias necesidades por el prójimo.

C: Todos lo han hecho.

M: Y con frecuencia sus logros son destruidos por la incomprensión de sus seguidores.

C: Muchos de ellos dan sus vidas. Pero el mito también dice que de la vida entregada surge una vida nueva. Puede no ser la vida del héroe, pero es una vida nueva, un modo nuevo de ser o devenir. (…) Un héroe legendario suele ser el fundador de algo: en fundador de una nueva época, de una nueva religión, de una ciudad, de un modo de vida nuevo. Para fundar algo nuevo, es preciso abandonar lo viejo e ir en busca de la idea semilla, la idea germinal que tendrá la potencialidad de dar a luz lo nuevo. (…) También podría decirse que la fundación de una vida, de tu vida o la mía, si vivimos nuestras vidas en lugar de imitar alguna ajena, proviene así mismo de una búsqueda. (…) Hoy el mundo es distinto de cómo era hace cincuenta años. Pero la vida interior del hombre es exactamente la misma.

(…) C: Los mitos inspiran la realización de la posibilidad de tu perfección, la plenitud de tu fuerza y el aporte de luz solar en el mundo. Matar monstruos es matar las cosas oscuras. El mito te atrapa en tu interior.

M: ¿Cómo mato a ese dragón que hay en mí? ¿Cuál es el viaje que cada uno tiene que hacer, lo que tu llamas “la elevada aventura del alma”?

C: Mi fórmula general para mis estudiantes es: “Seguid el camino de vuestro corazón. Encontrar dónde está, y no temas internaros allí”. (…) Si el trabajo que estás haciendo es el que elegiste hacer porque lo disfrutas, entonces es el trabajo. Pero si piensas: “¡Oh, no! ¡ No podría hacerlo!”, es el dragón bloqueándote el paso.

M: En este sentido, a diferencia de héroes como Prometeo o Jesús, no partimos en nuestro viaje para salvar al mundo sino para salvarnos a nosotros mismos.

C: Pero al hacerlo, salvas al mundo. La influencia de una persona vital vitaliza, de eso no hay duda alguna. El mundo sin espíritu es un terreno baldío. La gente tiene la idea de que se puede salvar el mundo cambiando las cosas de lugar, cambiando las reglas, cambiando de lugar a los que mandan, y cosas así. ¡No, no! Cualquier mundo es válido si está vivo. Lo que hay que hacer es darle vida, y el único modo de hacerlo es hallar en tu propio caso dónde está la vida y volverte vivo tú mismo.

“El poder del mito”
Joseph Campbell en diálogo con Bill Moyers
Emecé Editores, Barcelona, 1991

Los justos

Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

El cocinero

Podemos tomar la vida como un viaje y, mirando la forma en que la gente imagina que van a ser las cosas, descubrir que de vez en cuando hay intervenciones que cambian ese rumbo. Una vez cambiado, por supuesto, a ese destino se lo supone nuevamente lineal, y sigue su marcha hasta que otra intervención confunde una vez más el patrón. Entonces, mirando hacia atrás, la gente comienza el proceso una vez más, suponiendo que la forma lineal continuará.
La mejor ilustración de lo que ocurre y lo que la gente imagina que va a ocurrir resulta ser una historia, y podemos presentar aquí una que nos permitirá examinar qué es lo que está ocurriendo realmente.
Érase una vez una caravana de ricos y orgullosos mercaderes que partió de Siria para realizar el largo y peligroso viaje rumbo al sur hacia La Meca. Poco después de su salida, un hombre anciano y de aspecto seguro, cabalgando en un asno y acompañado por dos mulas cargadas, pidió unirse al grupo.
Mientras el guía de la caravana discutía con él esta posibilidad, algunos de los mercaderes objetaron la presencia del recién llegado. No tenía aspecto próspero; en vez de camellos tenía mulas y un asno. Además, no parecía suficientemente fuerte para llevar armas, lo cual podía haber sido una razón de su avecinarse ya que el desierto estaba infestado de bandidos.
El hombre, además, confesó que de profesión no era más que un cocinero… un maestro cocinero quizá, pero cocinero a fin de cuentas. Insistió en que, dado que estaba “protegido”, su acompañar a la caravana sólo podía ser beneficiosa. Finalmente, debido a que se estaba perdiendo tiempo, los mercaderes cesaron sus objeciones y se permitió al cocinero que les siguiese.
Cuando la caravana alcanzó una parte del desierto particularmente yerma, fue rodeada por salteadores. Bien organizados, manearon a los camellos y encerraron a los mercaderes en una zareba, un corral de espinos, mientras el jefe de los bandidos se sentaba rodeado por su hombres para planear el reparto del botín.
Llevaban unos minutos ocupados así cuando se dieron cuenta de que alguien había sido pasado por alto. El cocinero se encontraba fuera del corral, ocupado en extender en el suelo un largo trozo de tela blanca que había extraído de sus alforjas. Mientras los ladrones observaban, sacó de su equipaje numerosas empanadas de aspecto delicioso y las colocó sobre la tela.
“¿Qué estás haciendo?” rugió el jefe de los bandidos. “¿No te das cuenta de que eres un prisionero?”
“Prisionero o no, la gente tiene que comer, y yo soy un cocinero”, respondió el hombre y continuó sirviendo la comida.
Los bandidos, atraídos por los alimentos, se congregaron alrededor y apartaron con violencia al hombre de su camino. Se sentaron y engulleron todas las empanadas.
Al cabo de media hora, drogados por algo que contenía la comida, dormían profundamente…
El cocinero abrió la barrera de espinos y liberó a los prisioneros. Los bandidos fueron apresados para ser entregados a las autoridades, y así fue como el salvador menos probable resultó ser el medio para la salvación de la caravana.
Narré esta historia esta noche porque alguien me había mostrado el borrador de un artículo acerca de nosotros, el cual expresaba sorpresa de que una banda tal de personas pudiese estar implicada realmente en algo importante.
Sin embargo, resultó que entre las personas presentes se hallaban algunas que me habían enviado varias preguntas. Entre las preguntas se encontraban:
¿Hay algo más allá de lo que podemos ver en nuestras vidas?
¿Puede afectar a los acontecimientos el contenido invisible de algo?
¿Es un lastre el fracaso en ver la realidad?
En ciertos momentos parece como si nuestro destino fuese imposible de alcanzar. ¿Lo es?
Me pareció que la historia cubría cada una de estas preguntas, además de muchas otras.

 
En El yo dominante.

Hoy me desperté Mascherano que nunca, Higuain que todos los días. Me Lavezzi la cara, me puse las Zabaleta, me preparé el mate con unas hojitas de Romero. Elegí al azar una página de la Biglia que hablaba Dimaria y del Messias, Basanta palabra !!! Me puse mi gran saco Rojo, para salir y me pareció que tenía un Agüero en la manga, Garay que susto!!! No era nada. En la esquina estaba un Campagnaro querido que Andujar siempre en un Orion, nos desencontramos! Por teléfono le dije: te pedí que mes Perez ahí!!! Por suerte Rodriguez el del Maxikiosco, le hizo una seña y nos encontramos finalmente frente al Palacio. Mas tarde, café de por medio, le dije entre otras cosas: – Mirá.. no me Gago ante los alemanes… el domingo ganamos, Sabelaaa!!!!

Mascherano come con $6 por día
Mascherano se toca el codo con la lengua
Mascherano sabe quién fue primero… él puso los huevos
Mascherano sabe quién se tomo todo el vino
Mascherano le paga al chino con caramelos.
Mascherano le prueba las minas a Lavezzi.
Mascherano le dijo a Benedicto que le deje el trono a un argentino.
A Mascherano las tostadas no se le caen boca abajo
A Mascherano le regalan alfajores y nunca le tocan de fruta.
Mascherano sabe doblar la sábana con elástico.
Mascherano le pega con un diario en el hocico a Godzilla y lo manda a mear afuera.
Cuando Mascherano compra galletitas Variedad, le vienen todos pepitos, mini melba y ninguna boca de dama.
Mascherano no hace flexiones de brazos, empuja la Tierra
Mascherano no te recupera la Malvinas, te conquista Inglaterra.
Mascherano no dejaba que a Newton se le cayera la manzana
Mascherano SABE cómo es él, en qué lugar se enamoró de ti, de dónde es y a que dedica el tiempo libre.
Mascherano te quita lo bailado.
Si mandamos a Mascherano a negociar con los fondos buitres trae vuelto.
Cuando Jesus iba a multiplicar los panes, aparecio Mascherano y dijo : “Tranquilos muchachos, traje facturas.”
Mascherano no le pregunta a la mujer “Qué te pasa?”. Mascherano sabe.
Cuando Dios creó el mundo y al sexto día estaba cansado, Mascherano le dijo “Tomate mañana libre. Descansá que yo me encargo”
La heladera se pone las ojotas cuando Mascherano va a abrirla descalzo.
Macherano fue el instructor de MacGiver.
Mascherano le dice a Neymar “levantate y anda” y él se levanta de la silla de ruedas y se pone a hacer jueguitos con la pelota.
El perro de Mascherano colgó un cartel en la puerta que decía “Cuidado con el AMO”
Mascherano toca él timbre en las casas de los testigos de Jehová.
Los dinosaurios miraron mal una sola vez a Mascherano… después se extinguieron.
Freddy Krueger tiene pesadillas con Mascherano
Mascherano raspa un fósforo usado y se prende.
Cuando el cuco se porta mal, la mama le dice que va a llamar a Mascherano.
Masche le dice a Brasil “que se siente”, y Brasil se sienta!!