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Barro

Río de la Plata, el más ancho del mundo, ocupa la mitad de la página ochenta y siete,
donde una línea temblorosa como el dibujo de todas las aguas de todos los ríos
baja hasta ensancharse y desaparecer “en la mar que es el morir”.
El dedo que sigue esa línea también tiembla como si bogara sobre las aguas,
por encima de los bagres, la mugre, los barcos y el atardecer.
El hombre que después de años ha vuelto a abrir este libro, aunque tarde, recuerda la lección para mañana
y cierra los ojos un instante para repasar:
¿Ya se han sumado a esta línea los cuerpos arrojados desde un avión?
¿Cambia mucho el curso de un río cuando un corazón se deposita en el fondo de las aguas?
¿Qué ola de barro se encrespa inútilmente a la altura del codillo del Río de la Plata?
El hombre deja correr las páginas y acaricia el libro, se despide,
a través de la ventana observa la geografía por donde habrán de venir.
Szpunberg Alberto
en Su fuego en la tibieza, 1981.