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Injusticia social

Cuarteto

(A Alejandro y Olbeth Rossi)

I

Paisaje familiar mas siempre extraño,
enigma de la palma de la mano.

El mar esculpe, terco, en cada ola,
el monumento en que se desmorona.

Contra el mar, voluntad petrificada,
la peña sin facciones se adelanta.

Nubes: inventan súbitas bahías
donde un avión es barca desleída.

Se disipa, impalpable abecedario,
la rápida escritura de los pájaros.

Camino entre la espuma y las arenas,
el sol posado sobre mi cabeza:

entre inmovilidad y movimiento
soy el teatro de los elementos.

II

Hay turistas también en esta playa,
hay la muerte en bikini y alhajada,

nalgas, vientres, cecinas, lomos, bofes,
la cornucopia de fofos horrores,

plétora derramada que anticipa
el gusano y su cena de cenizas.

Contiguos, separados por fronteras
rigurosas y tácitas, no expresas,
hay vendedores, puestos de fritangas,
alcahuetes, parásitos y parias:

el hueso, la bazofia, el pringue, el podre…
Bajo un sol imparcial, ricos y pobres.

No los ama su Dios y ellos tampoco:
como a sí mismos odian a su prójimo.

III

Se suelta el viento y junta la arboleda,
la nación de las nubes se dispersa.

Es frágil lo real y es inconstante;
también, su ley el cambio, infatigable:

gira la rueda de las apariencias
sobre el eje del tiempo, su fijeza.

La luz dibuja todo y todo incendia,
clava en el mar puñales que son teas,

hace del mundo pira de reflejos:
nosotros sólo somos cabrilleos.

No es la luz de Plotino, es luz terrestre,
luz de aquí, pero es luz inteligente.

Ella me reconcilia con mi exilio:
patria es su vacuidad, errante asilo.

IV

Para esperar la noche me he tendido
a la sombra de un árbol de latidos.

El árbol es mujer y en su follaje
oigo rodar el mar bajo la tarde.

Como sus frutos con sabor de tiempo,
frutos de olvido y de conocimiento.

Bajo el árbol se miran y se palpan
imágenes, ideas y palabras.

Por el cuerpo volvemos al comienzo,
espiral de quietud y movimiento.

Sabor, saber mortal, pausa finita,
tiene principio y fin -y es sin medida.

La noche entra y nos cubre su marea;
repite el mar sus sílabas, ya negras.

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Le tengo rabia al silencio

Le tengo rabia al silencio por lo mucho que perdí
le tengo rabia al silencio por lo mucho que perdí,
que no se quede callado quien quiera vivir feliz
que no se quede callado quien quiera vivir feliz

Un día monté a caballo y en la selva me metí
un día monté a caballo y en la selva me metí,
y sentí que un gran silencio crecía dentro de mí
y sentí que un gran silencio crecía dentro de mí.
Hay silencio en mi guitarra cuando canto el yaraví
hay silencio en mi guitarra cuando canto el yaraví,
y lo mejor de mi canto se queda dentro de mí
y lo mejor de mi canto se queda dentro de mí.
Cuando el amor me hizo señas todo entero me encendí
cuando el amor me hizo señas todo entero me encendí,
y a fuerza de ser callado, callado me consumí
y a fuerza de ser callado, callado me consumí.

 

Lo que querría haber sido

Un nombre para lo que soy, importa muy poco. Importa lo que me gustaría ser.
Me habría gustado ser luchadora. Quiero decir, una persona que lucha por el bien de los otros. Esto desde pequeña lo quise. ¿Por qué el destino me fue llevando a escribir lo que ya escribí, en lugar de desarrollar en mí la cualidad de luchadora que yo tenía? De pequeña, mi familia en broma me llamaba “la protectora de animales”. Porque bastaba que acusaran a alguien para que yo inmediatamente lo defendiera. Y yo sentía el drama social con tanta intensidad que vivía con el corazón perplejo ante las grandes injusticias a las que se ven sometidas las llamadas clases menos privilegiadas. En Recife yo iba los domingos a visitar la casa de nuestra empleada en los mocambos. Y lo que veía me hacía prometerme que no permitiría que eso continuara. Yo quería actuar. En Recife, donde viví hasta los doce años de edad, había muchas veces en las calles un conglomerado de personas ante las cuales alguien exponía ardorosamente sobre la tragedia social. Y recuerdo como vibraba yo y como me prometía que un día ésa sería mi tarea: defender los derechos de los otros.
Sin embargo, ¿qué terminé siendo, y tan pronto? Terminé siendo una persona que busca lo que se siente profundamente y usa la palabra que lo exprese.
Es poco, es muy poco.

 

 

* Clarice Lispector en “Revelación de un mundo”.

Siento que, al doblar,
nos encontraremos ahí,
como beduinos
incontenibles.

En los umbrales
de la civilización,
que espera
con vino
y zozobra.

Traspasaremos
con un canto arrollador
sus arcos de mármol
y muerte.

Niños hermosos,
orgullosos de su integridad,
no extraña que callen
ante el peligro.

Profundos cristales,
frías cavidades.
Muecas groseras
estafadas.

Enriquecidos
exégetas tecnocráticos,
que con tus costillas
alzan emporios.

¡Cómo olvidar
a esos cómplices del dolor
codificando su pupilaje!

Promiscua belleza
lacera tímidos cuerpos,
tu impertinencia
disuelve miedos.

¡Vive en vos!, amigo mío, ya lo sé.
La ciudad se abre a tus pasos…

Cuando el tiempo
era más que inmensidad,
tu sombra brillaba
junto al diablo.

Y en esa vigilia,
la perpetua llama
siempre arrojó luz
a otros caminos.

Si esta noche no tengo respuestas,
esta noche
te mataré.
A vos,
nene blanco sigiloso.

Ese reguero
de incontables farsas…
ya es tiempo
de expiarlas.

“Toda protesta política profunda es invocar una justicia ausente, y la acompaña la esperanza de que en el futuro esa justicia quede establecida; esta esperanza, sin embargo, no es la razón primera para protestar.La gente se manifiesta porque no hacerlo es demasiado humillante, demasiado aplastante, demasiado letal. La gente protesta (monta una barricada, toma las armas, se va a huelga de hambre, se toma de las manos para gritar o escribe) con el fin de salvar el momento presente, sin importar lo que traiga el futuro.”

semi-parado en un semi-punto indefinido de la tierra
semi-fumaré un semi-cigarrillo
semi-iré a mi semi-trabajo
semi-cumpliré con mis semi-tareas
semi-descansaré
cuando semi-vuelva a mi semi-casa
semi-derrumbada
semi-haré semi-cuentas semi-inútiles

semi-leeré semi-libros
semi-beberé semi-cervezas
me semi-informaré con semi-noticias
semi-escribiré semi-poemas
semi-saldré a la semi-noche
semi-cocinaré semi-alimento
semi-escucharé semi-música
semi-amaré las semi-cosas que me semi-rodean
semi-odiaré con semi-fuerza
semì-lloraré con semi-desconsuelo
semi-fracasaré
semi-putearé
semi-pensaré

semi-discutiré con otros semi-hombres
y otras semi-mujeres
sobre la semi-situaciòn de mi semi-país
que es una semi-colonia
semi-ubicada en un semi-punto
difuso de la tierra

hasta que lo único entero
sea el hartazgo