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Cosas

La rebelión de las cosas

¿Escuchaste a las cosas hablar?
¿murmurarte su calma
cuando entrás a tu casa?
vasijas, libros, piedras recogidas
una muchedumbre por los estantes
te interpela.
¿Las escuchás rebelarse?
¿decirte de tu alteración
al manipularlas?
se vuelca la sartén
se derrama el aceite y pudo
haber sido
una catástrofe.
¿Escuchaste a las cosas hablar?
a veces incluso dar lecciones,
de termodinámica con la vibración
que las desliza,
con el calor
que las hace intratables,
o de astronomía
cuando una planta te indica
por su palidez el exceso
de luz, las entradas
del sol, según las épocas.
Maestras silenciosas del azar
y los cambios, en la repetición:
es julio y ya están abriendo
los pimpollos de jazmín.
Limpiaste de hojas el cantero
y sin buscarlo creció un helecho.
Un círculo de irregularidades
a cada instante te convoca;
verdadera academia
socrática de la convivencia.
Cada perla hallada, un mundo
completo y orgánico.
Cada día afinar
la escucha.

Alicia Genovese
(de La línea del desierto, Gog y Magog 2018)

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Mantener las cosas enteras

En un campo
soy la ausencia
del campo.
Siempre es
este el caso.
Dondequiera que esté
soy lo que falta.

Cuando camino
separo el aire
y el aire
siempre se mueve
para llenar los espacios
donde estuvo mi cuerpo.

Todos tenemos razones
para movernos.
Yo me muevo
para mantener las cosas enteras.

 

 

Cada cosa es un mensaje,

un pulso que se muestra,

una escotilla en el vacío.

Pero entre los mensajes de las cosas

se van dibujando otros mensajes,

allí en el intervalo,

entre una cosa y otra,

conformados por ellas y sin ellas,

como si lo que está

decidiera sin querer el estar

de aquello que no está.

Buscar esos mensajes intermedios,

la forma que se forma entre las formas,

es completar el código.

O tal vez descubrirlo.

Buscar la rosa

que queda entre las rosas.

Y aunque no fueran rosas.

 

El vidrio quiebra pero no se derrite. El plástico se derrite pero no quiebra. Así son las gafas. Estructura plástica para lentes de vidrio. El espejo muestra, el vidrio deja ver. Así son los vidrios. El mármol es usado en las tumbas. La madera pulida no suelta astillas. Las burbujas cuando estallan no dejan trizas. El vidrio no se pudre, ni en la humedad, ni debajo de la tierra. Después de años enterrados los muertos miopes, restan apenas los huesos y las gafas. Y cuando no queden ya huesos aún estarán intactas las gafas. Si el vidrio es negro, los ojos desaparecen. Así son las gafas oscuras. Muestran pero no dejan ver. El hierro cromado no se oxida. El vidrio de la ventana retiene la lluvia pero deja pasar las escenas. El agua estancada espejea como la plata. Así es el agua. Si hay luz de un solo lado el vidrio espejea, como el agua estancada. La plata después de años ennegrece. Así es la plata. La piedra cuando toca fondo turba el agua. Así es la pérdida.
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(Traducción: Reynaldo Jiménez- Ivana Bollaro)

 

No tengas nada en las manos
ni una memoria en el alma,

que cuando un día en tus manos
pongan el óbolo último,

cuando las manos te abran
nada se te caiga de ellas.

¿Qué trono te quieren dar
que Atropos no te lo quite?

¿Qué laurel que no se mustie
en lo arbitrios de Minos?

¿Qué horas que no te conviertan
en la estatura de sombra

que serás cuando de noche,
estés al fin del camino?

Coge las flores, mas déjalas
caer, apenas miradas.

Al sol siéntate. Y abdica
para ser rey de ti mismo.

Ricardo Reis