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Tren

»Cualquier objeto, solía decir mi padre, es también un concepto. Si colocas una cosa al lado de otras dos cosas, o tres o diez, que nunca han estado juntas, se producirá una pregunta nueva. Y nada prueba la existencia del futuro tanto como una pregunta… »Mis padres, como sabes, se vieron por primera vez en un tren en Escocia. Habían recorrido a pie la misma carretera hasta la misma estación rural, era una carretera de polvo espeso, y las botas y las perneras de los pantalones de mi padre estaban cubiertas de un fino polvillo. Pateó el suelo con frustración, porque el polvo seguía allí pegado. Levantó la mirada para ver a una joven que le observaba divertida. Pensó que ella llevaba la falda salpicada de barro, pero al mirarla más de cerca vio que el material estaba bordado con diminutas abejas. Calzaba zapatos inmaculados y relucientes. ¿Había llegado flotando a la estación? “No seas bobo”, contestó ella. Le contó que se cepillaba los zapatos con un betún casero especial que “repelía” el polvo. Tenía algo que ver con la electricidad estática. ¿No había oído hablar de la electricidad estática? Mi padre respondió que, en efecto, de electricidad sabía bastante, después de todo, había empezado como ingeniero eléctrico, pero que tal vez no hubiera dedicado demasiado tiempo a pensar en zapatos. “Eso no me sorprende”, contestó mi madre. “Hace falta que llegue una mujer para relacionar dos cosas tan prácticas”. Y así fue como mi padre aprendió una idea que le guiaría el resto de su vida, y que me legaría a mí: “No hay dos hechos lo bastante separados como para que no puedan unirse”.

 

Anne Michaels, en La cripta de invierno

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en los rincones de casa aparecen tiradas
las flores de otoño con su herrumbre
en el cerrado entorno de las estaciones terminales
siempre hay hoteles boutiques botones de lujo
que las protegen de su realidad
bisutería y ropa de plástico macarras de suburbio mal vestidos
inmigración comida del altiplano
charangos y sombreros bordados en plata
en el frío de las calles europeas
siempre cerca de los trenes de sus horarios de partida
en los elementos abandonados entre la llegada y el final
suelen aparecer las primeras flores del cambio de tiempo
suelen aparecer los que rescatan nuestra memoria
y nos devuelven la fuerza para continuar con la explicación
Juana Bignozzi