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Vegetal

Las patrullas de la vegetación se detuvieron antaño sobre la estupefacción de las rocas. Mil palitos del terciopelo de seda se sentaron entonces a la manera de sastres.

Desde entonces, desde la aparente crispación del musgo adherido a la roca con sus lictores, en el mundo apresado en un enredo inextricable y atascado ahí abajo, todo se atropella, patalea, se sofoca.

Y no solo eso: los pelos han crecido, con el tiempo todo se ha ensombrecido más.

¡Oh preocupaciones de pelos cada vez más largos! Los profundos tapices, en posición de ruego cuando uno se les sienta encima, se levantan hoy con sus aspiraciones confusas. Así, se producen no sólo sofocaciones, si no ahogamientos.

Ahora bien, escalpar simplemente de la vieja roca austera y sólida esos terrenoos de felpa, esos felpudos húmedos, por saturación se hace posible.

 

Francis Ponge, De parte de las cosas (traducción de Alfredo Silva Estrada, Monte Ávila Editores, Caracas)

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