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Rezo

Fuego purificador

(José Luis Ayala – aymara – Perú)

 

Viento de la puna / esparce por el mundo

las cenizas / nuestra tristeza y soledad.

Recoge las partículas del recado

y los trozos de amargura que no ardieron.

Lleva residuos de coca / penas / presagios

y desencantos de mi comunidad.

Culebra de la montaña / entierra la pobreza

neutraliza el hechizo que nos han hecho

y borra el daño que nos envenena.

Búho de la quebrada / lleva paveas a tu cueva

rana de lodazales / toma los escombros

águila que pasa chillando / arrastra los despojos.

Puma de los cerros / destruye las favilas

lluvia de la madrugada / apaga las brasas

granizo del atardecer /destruye las maldades

helada del amanecer / arrasa la miseria.

Hediondilla y hierba luisa / curen mis heridas.

 

Q’UMANCHIRI NINA

(José Luis Ayala – aymara – Perú)

Suni pampa thaya / aka pachana willitattayma

qhilla llakinakasa / sapänakasa / sarnaqäwinakasa.

Ch’imi iwxatanaka apthapma

ukatxa jani nakhkäna uka jisk’a thuthüwinaka apthapma.

Kuka jilt’anaka apma / llakinaka / arjäwinaka apma

ukatxa ayllujana jani suma musphaña sarnaqäwinakapa apma.

Jach’a qullana asirupa / wajcha q’uyanä imantma

jiwasaru ñanqha luqtasïwinaka t’unarpayma

ukatsa jiwasaru ñanqha winit’iri pichanukma.

Q’awankiri juku / siwayunaka putumaru apasma

juqhu siniyankiri k’ayra / t’unanaka katxarma.

Ch’isiqisisa jalakipiri paka / aparatanaka qatatma

Qullanakakiri titi / siwayunaka t’unjma.

Arumanthi jallunaka / nina sansanaka jiwayma.

Jaip’ja cchijcchinaka / ñanqhanaka t’unjma.

Qhantati juyphi / khuyaña jakäwiru atipjma.

Q’illu panqarani alimpi lawraymanampi / chhuxrinakaja qullt’apxita.

 

En: Huenun, Jaime. Antología de poesía indígena latinoamericana. Los cantos ocultos. LOM Ediciones. Chile, 2008.

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El juramento del cautivo

El Genio dijo al pescador que lo había sacado de la botella de cobre amarillo:
-Soy uno de los genios heréticos y me rebelé contra Salomón, hijo de David (¡que sobre los dos haya paz!). Fui derrotado; Salomón, hijo de David, me ordenó que abrazara la fe de Dios y que obedeciera sus órdenes. Rehusé; el Rey me encerró en ese recipiente de cobre y estampó en la tapa el Nombre Muy Alto, y ordenó a los genios sumisos que me arrojaran en el centro del mar. Dije en mi corazón: a quien me dé la libertad, lo enriqueceré para siempre. Pero un siglo entero pasó, y nadie me dio la libertad. Entonces dije en mi corazón: a quien me dé la libertad, le revelaré todas las artes mágicas de la tierra. Pero cuatrocientos años pasaron y yo seguía en el fondo del mar. Dije entonces: a quien me dé la libertad, yo le otorgaré tres deseos. Pero novecientos años pasaron. Entonces, desesperado, juré por el Nombre Muy Alto: a quién me dé la libertad, yo lo mataré. Prepárate a morir, oh mi salvador.

En La noche tercera.

(Texto extraído de la recopilación de JORGE LUIS BORGES Y ADOLFO BIOY CASARES. Editorial LOSADA)

 

Derrière la saleté. / Detrás de la porquería
S’étalant devant nous / Extendiéndose delante nuestro
Derrière les yeux plissés / Detrás los ojos plegados
Et les visages mous / Y los rostros flojos
Au-delà de ces Mains / Mas allá de esas manos
Ouvertes ou fermées / Abiertas o cerradas
Qui se tendent en vain / Que se tienden en vano
Ou qui sont poings levés / O que están puños alzados
Plus loin que les frontières / Mas lejos que las fronteras
Qui sont de barbelés / Que son alambradas
Plus loin que la misère / Mas lejos que la miseria
Il nous faut regarder / Necesitamos mirar

Il nous faut regarder / Necesitamos mirar
Ce qu’il y a de beau / Lo que hay de bello
Le ciel gris ou bleuté / El cielo gris o azulado
Les filles au bord de l’eau / Las chicas al borde del mar
L’ami qu’on sait fidèle / El amigo que sabemos fiel
Le soleil de demain / El sol de mañana
Le vol d’une hirondelle / El vuelo de una golondrina
Le bateau qui revient / El barco que vuelve
L’ami qu’on sait fidèle / El amigo que sabemos fiel
Le soleil de demain / El sol de mañana
Le vol d’une hirondelle / EL vuelo de una golondrina
Le bateau qui revient / El barco que vuelve

Par-delà le concert / Mas allá del concierto
Des sanglots et des pleurs / De sollozos y de llantos
Et des cris de colère / Y de coléricos gritos
Des hommes qui ont peur / De los hombres que tienen miedo
Par-delà le vacarme / Mas allá del jaleo
Des rues et des chantiers / De calles y obras
Des sirènes d’alarme / De sirenas de alarmas
Des jurons de charretier / De blasfemas de carreteros
Plus fort que les enfants / Mas fuerte que los niños
Qui racontent les guerres / Que narran las guerras
Et plus fort que les grands / Y mas fuerte que los mayores
Qui nous les ont fait faire / Que nos las han hecho hacer

Il nous faut écouter / Debemos escuchar
L’oiseau au fond des bois / El pájaro al fondo del bosque
Le murmure de l’été / El murmullo del verano
Le sang qui monte en soi / La sangre que nos hierve
Les berceuses des mères / Las cunas de las madres
Les prières des enfants / Los rezos de los niños
Et le bruit de la terre / Y el ruido de la tierra
Qui s’endort doucement / Que se duerme dulcemente
Les berceuses des mères / Las cunas de las madres
Les prières des enfants /Los rezos de los niños
Et le bruit de la terre / Y el ruido de la tierra
Qui s’endort doucement. / Que se duerme dulcemente.

 

Cierta leyenda Guaraní nos cuenta que el Ñandutí, un tipo de tejido paraguayo, surgió de la mano de una joven y bella mujer que imitó el dibujo de una telaraña en honor a su novio muerto en el bosque. Hoy, siglos más tarde, en la ciudad de Itauguá en las cercanías de Asunción, el Ñandutí es una de las principales actividades de las mujeres, que tejen con mucha paciencia bellas figuras que formarán parte de una manta, una toalla o mismo una pieza de ropa.

http://tal.tv/es/video/nanduti/

Director: Osvaldo Santacruz

-Si uno rastrea en los orígenes de Corrientes, observa que el correntino es diferente a sus vecinos, que tiene una identidad propia y distintiva. ¿Cuánto de esas particularidades se la debe al guaraní?

-Hace 4.500 años que el guaraní llegó a Corrientes. Los nombres de nuestros lugares, nuestras actitudes, nuestras costumbres, nuestra manera de ser son guaraníes. Y eso implica un idioma con un contenido poético increíble. Cabeza en castellano no tiene nada de poesía, pero en guaraní significa el hueso que contiene el alma. Niño es cunumí, que en guaraní significa pequeña ternura. Lo mismo si digo otoño, que significa el tiempo de las hojas caídas. Estoy escribiendo un libro sobre eso, sobre la metáfora guaraní, tema que empecé a tratar en los años 80.
Tenemos un origen ancestral guaranítico que no se perdió. No se puede borrar del mapa una cultura por una ley, por un decreto. En 1770 Carlos III prohibió hablar cualquier idioma aborigen. Las actas de los gobiernos se hacían en guaraní. Hoy en día se habla pero no se escribe y eso me preocupa porque estudio la etimología de las palabras y no estudiando eso se pierde lo bello del idioma. Ninguna cultura alcanza la belleza metafórica del guaraní. Y hubo quien dijo que donde comenzaba el guaraní terminaba la civilización. Lo dijo un prócer que tiene estatuas por todos lados. Pasaron cosas terribles con el guaraní: hacia 1825 en Itatí vivían guaraníes con guaraníes, pero extinguieron el Cabildo Indio de Itatí y se repartieron los bienes: le sacaron hasta la corona de la virgen en los años de Bernardino Rivadavia. Y en 1856 prohibieron los apellidos guaraníes. Y todo venía de los guaraníes de Itatí: las artesanías, la música. La clave es cambiarte la cultura. Por eso hay que ver la etimología de las palabras, donde está el origen de las cosas.(…) Los habían obligado a cambiar el apellido, pero los pájaros, los ríos, los árboles, son guaraníes.

Donde nace el chamame.

Pocho habla bajo, lento, correcto, con el dulce sabor de su provincia, esa especie de música que el correntino tiene en sus palabras. Hace 32 años tiene un programa en AM Radio Corrientes. Hace una década está al aire en FM Radio Universitaria y lleva un cuarto de siglo en FM Capital. (…)

-¿Cuál es la relación del guaraní con la música?
-El guaraní tiene dos tipos de música, la sacra, que es el chamamé, un rezo danza para los días de lluvia. Chamamé significa “estar en la lluvia con el alma mía”. Para el guaraní la palabra era el alma. Y era un canto rezo para los días de lluvia. La lluvia era el bien más preciado que Dios le regalaba para equilibrarles el alma y la mente, además de ser utilitaria para sus cosechas. Las reuniones entre los más sabios de la tribu se hacían los días de lluvia y se llamaban AMANDAYÉ, que quiere decir amar la lluvia y lo que dice la lluvia. Se habla poco de estos temas en los encuentros de folklore. El sapucay no es ese grito que pegan ahora: esto es burdo, un invento de los gringos para dejarlos bajos a los guaraníes. Sapucay significa “le quema el sonido en los ojos”, porque era un canto pronunciado en voz muy alta, con el que se adoraba a Dios y se le pedía que no finalizara el mundo en los días de eclipse. El sapucay era para los días de eclipse.

-¿Por eso el chamamé es una religión para el correntino, no?
-El guaraní no rezaba arrodillado sino que rezaba en ronda: era un rezo danza. El chamamé significaba para el guaraní crear la palabra mientras danzamos en ronda. Cuando llega el jesuita, con la religión católica, el chamamé sigue atado a lo religioso, pero antes el chamamé era sólo canto, pronunciado con el instrumento de Dios. Después vienen la guitarra y el acordeón, con las misiones jesuíticas. Es posible que haya llegado desde Europa el acordeón, pero una investigación propia aleja cada vez más esa chance: un trabajo habla del chamamé tocado en 1841 con acordeón y guitarra, por Francisco Reyes Ortiz, un granadero de San Martín que se hizo cura. Se encuentran muchas cosas andando. Los guaraníes tienen danzas que imitan a los pájaros.

Tocar con el corazon.

Pocho es un juntador de libros: tiene más de 20 diccionarios de lenguas aborígenes; bibliografía guaranítica, franciscana y jesuítica; videos, láminas y casetes de audio, con testimonios vivenciales y música correntina antigua. Pero también es un coleccionista de sonidos, propios y extraños, con 34 obras integrales registradas. (…)  “Tocar es lo mismo que acariciar a la guaina (novia): uno conoce célula por célula de su guaina, como conoce cuerda por cuerda su guitarra. La música no es una ciencia: es un sentimiento que se toca”.

Anda lento el hombre que renunció a ser una celebridad nacional para ser un mito correntino: nunca quiso salir de su lugar, de la casa repleta de libros, de diarios, casetes, de discos. El autor de Pueblero de Allá Ité elige estar cerca del río, en su modesta casa. “De lo que sé, sé que no sé nada. Por eso me quedé siempre en Corrientes.”

 

Fragmento de nota a Pocho Roch. Por Esteban Raies. Revista El Federal. Corrientes.

http://elfederal.com.ar/nota/revista/24284/no-hay-una-cultura-mas-bella-que-la-guarani

 

Plegaria a la lluvia

Olor bueno del cielo
sobre la hierba,
lluvia del atardecer.

Desnuda voz, te escucho:
y obtiene dulces primicias de sonido
y de refugio el corazón arado;
y me levantas mudo adolescente,
por otra vida sorprendido y por cada movimiento
de súbitas resurrecciones
que la oscuridad expresa y transfigura.

Piedad del tiempo celeste,
de su luz
de aguas suspendidas;

de nuestro corazón
de las venas abiertas
sobre la tierra.

El nadador

Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada.
Soy el hombre que quiere ser aguada
para beber tus lluvias
con la piel de su pecho.
Soy el nadador, Señor, bota sin pierna bajo el cielo
para tus lluvias mansas,
para tus fuertes lluvias,
para todas tus aguas.
Las aguas como lonjas de una piel infinita,
las aguas libres y la de los lagos,
que no son más que cielos arrastrados
por tus caídos ángeles.

Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada.
Tuyo es mi cuerpo, que hasta en las más bajas
aguas de los arroyos
se sostiene vibrante,
como en medio del aire.
Mi cuerpo que se hunde
en transparentes ríos
y va soltando en ellos
su aliento, lentamente,
dándoselo a aspirar
a la corriente.

Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada
hasta las lluvias
de su infancia,
que a las tardes crecían
entre sus piernas salpicadas
como alto y limpio pajonal que aislaba
las casonas
y desde sus paredes
celestes se ensanchaba.

Soy el nadador, Señor, el hombre que nada
por la memoria de las aguas
hasta donde su pecho
recuerda las pisadas,
como marcas de luz, de tus sandalias.

Y recuerda los días cuando el cielo
rodaba hasta los ríos como un viento
y hacía el agua tan azul que el hombre
entraba en ella y respiraba.
Soy el hombre que nada hasta los cielos
con sus largas miradas.

Soy el nadador, Señor, sólo el hombre que nada.
Gracias doy a tus aguas porque en ellas
mis brazos todavía
hacen ruido de alas.