archivo

Entrega

Vendrá un viento del sur
a golpear en las puertas cerradas y en los vidrios
a golpear en los rostros de agrios gestos.

Vendrán alegres oleajes ruidosos
subiendo las veredas y calles silenciosas
por el barrio del puerto.

Que se lave la cara de la ciudad endurecida
sus piedras y maderas polvorientas, raídas
su corazón sombrío.

Que por lo menos haya asombro en las opacas
miradas taciturnas.
Y que muchos se asusten y los niños se rían
y el verdor de la luz del agua nos despierte
nos bañe, nos persiga.

Que nos de por correr y abrazarnos
que se abran las puertas de todas las casas
y salga la gente
por las escaleras, desde los balcones
llamándose…

XXXVI
¡Y hay poetas que son artistas
Y trabajan en sus versos
Como un carpintero en las tablas!..
¡Qué triste no saber florecer!
¡Tener que poner verso sobre verso, como quien
construye un muro,
Y ver si está bien, y sacar si no está!…
Cuando la única casa cierta es toda la Tierra
Que varía y está siempre buena y es siempre la misma.
Pienso en esto, no como quien piensa sino como
quien no piensa,
Y miro las flores y sonrío…
No sé si ellas me comprenden
Ni si yo las comprendo a ellas,
Pero sé que la verdad está en ellas y en mí,
Y en nuestra común divinidad
De dejarnos ir y vivir por la Tierra
Y llevar en brazos por las Estaciones contentas
Y dejar que el viento cante para adormecernos,
Aflojando, y sin sueños en nuestro sueño.