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Fuego

Al principio  de los tiempos, la tierra  y el cielo estaban a oscuras. Solo noche había.

Cuando la primera mujer y el primer hombre emergieron de las aguas del lago Titicaca, nació el sol.

El sol fue inventado por Viracocha, el dios de dioses, para que la mujer y el hombre pudieran verse.

Capítulo para el 24 de junio  de Los Hijos de los Días, de Eduardo Galeano

Toma un retazo de artaud, cualquiera.
Por ejemplo allí donde dice:
dilatar el yo de mi noche interna,
de la nada interna
de mi yo

O:
el hombre ha caído de su roca imantada.

Empieza a hilar.
Empieza desde el silencio a hilar.
No es una imagen.
Toma una hebra de hilo,
de lana, de seda, esparto, metal candente.
Borda, urde, teje.
Piensa en la hebra como en una voz.
La voz de un pájaro.

Borda, teje.
Presta atención.
Escucha el ritmo.
Escucha el ritmo del canto que te sigue.

Deja que habite el hilo
que se teje en tus manos, el telar.

Tradúcelo.
El ritmo, el canto, la hebra de esparto
o seda o hilo —quizás de espanto,
el hilo de metal rebelde y frío.
Ya la trama iniciada, interrumpida..
¿La oyes?
Es tu voz ahora.
No la voz con la que hablas, sino
la voz con la que se habla en ti.

Toma ahora un retazo de alguno
de los que enloquecieron de sus voces.
Por ejemplo:
Aúlla el frío blanco
cual los gritos helados de un espejo.

O:
Pero quién habla en la habitación llena de ojos. Quién dentellea
con una boca de papel.

Marídalos con hilos.
Téjelos.

¿Se va poblando la tela?
¿Va floreciendo la noche
en ella?

Entra. Habítala. Haz un hogar de leños
en un rincón cualquiera
y siéntate allí.
Sigue tejiendo, urdiendo, traduciendo
el crepitar de las llamas.
El ritmo
no lo olvides; el canto
—armónico del fuego.
Déjalo arder.
Hasta que se haya apagado la voz
del último rescoldo.
Junta un puñado de cenizas tibias.
Guárdalas dentro de una cáscara de nuez
-la encontrarás en el revés de la tela.

Tráela contigo.

Pon un pie en el portal, el marco,
el bastidor de la noche.

Sal. Vuelve.
Toma la nuez y plántala
en el seno del árbol más cercano,
aquel de ramas fuertes, retorcidas.

Ya no habrá silencio más
que donde tú lo busques.

Lo demás será el pájaro.
Pájaros
gorjeando en la copa.

 

Mercedes Rofféen La ópera fantasma, Bajo la luna

Fuego purificador

(José Luis Ayala – aymara – Perú)

 

Viento de la puna / esparce por el mundo

las cenizas / nuestra tristeza y soledad.

Recoge las partículas del recado

y los trozos de amargura que no ardieron.

Lleva residuos de coca / penas / presagios

y desencantos de mi comunidad.

Culebra de la montaña / entierra la pobreza

neutraliza el hechizo que nos han hecho

y borra el daño que nos envenena.

Búho de la quebrada / lleva paveas a tu cueva

rana de lodazales / toma los escombros

águila que pasa chillando / arrastra los despojos.

Puma de los cerros / destruye las favilas

lluvia de la madrugada / apaga las brasas

granizo del atardecer /destruye las maldades

helada del amanecer / arrasa la miseria.

Hediondilla y hierba luisa / curen mis heridas.

 

Q’UMANCHIRI NINA

(José Luis Ayala – aymara – Perú)

Suni pampa thaya / aka pachana willitattayma

qhilla llakinakasa / sapänakasa / sarnaqäwinakasa.

Ch’imi iwxatanaka apthapma

ukatxa jani nakhkäna uka jisk’a thuthüwinaka apthapma.

Kuka jilt’anaka apma / llakinaka / arjäwinaka apma

ukatxa ayllujana jani suma musphaña sarnaqäwinakapa apma.

Jach’a qullana asirupa / wajcha q’uyanä imantma

jiwasaru ñanqha luqtasïwinaka t’unarpayma

ukatsa jiwasaru ñanqha winit’iri pichanukma.

Q’awankiri juku / siwayunaka putumaru apasma

juqhu siniyankiri k’ayra / t’unanaka katxarma.

Ch’isiqisisa jalakipiri paka / aparatanaka qatatma

Qullanakakiri titi / siwayunaka t’unjma.

Arumanthi jallunaka / nina sansanaka jiwayma.

Jaip’ja cchijcchinaka / ñanqhanaka t’unjma.

Qhantati juyphi / khuyaña jakäwiru atipjma.

Q’illu panqarani alimpi lawraymanampi / chhuxrinakaja qullt’apxita.

 

En: Huenun, Jaime. Antología de poesía indígena latinoamericana. Los cantos ocultos. LOM Ediciones. Chile, 2008.

La manera en que la estructura hegemónica controla el conocimiento y la astucia de la intelligentsia —que no son hombres de fuerza, que no pueden hacer combate físico—para que no se vuelvan problemáticos (si la intelligentsia está demasiado informada, desatendida y con tiempo libre para pensar por si sola) es hacer de cada uno un especialista con herramientas y una oficina o laboratorio. Esta es la razón por la que hoy día la gente brillante ha sido formada como especialistas.
Nadie nace siendo especialista. Cada niño nace con intereses amplios, haciendo las preguntas mas inclusivamente lógicas y relevantes. Señalando los troncos que ardían en la chimenea, un niño me preguntó: ‘¿Qué es el fuego?’ Y le respondí: ‘El fuego es el Sol desenrollándose del tronco del árbol. La Tierra gira y el árbol gira mientras que la radiación de las llamas del Sol alcanzan al giratorio planeta Tierra. Através de la fotosíntesis las verdes hojas y capullos del árbol convierten la radiación solar en moléculas de hidrocarbono, que a su vez conforman las bio-células de la capa cámbium, que es última capa del leño. El árbol es un tetraedro que a media que gira forma un cono. Las tres raíces tetraédricas se extienden bajo la tierra para anclar al árbol y darle agua. Cada año la última capa y el cono verde que conforma rota 365 vueltas, y cada año el árbol desarrolla una nueva, tierna y verde capa bio-celular, justo debajo de la corteza del tronco y por sobre las capas de los años anteriores. Cada anillo de los muchos anillos del tronco cortado por el serrucho corresponde a un año de energía solar capturada. El fuego, entonces, es la cantidad de años de llama solar enrollada en el árbol, ahora desenrollándose. Cuando el tronco encendido chisporrotea, es que esta dejando salir un día muy soleado de hace mucho tiempo atrás, y haciendolo bruscamente.’ Los adultos educados convencionalmente rara vez saben cómo responder este tipo de preguntas. Estan demasiado especializados.

The way the power structure keeps the wit and cunning of the intelligentsia—who are not musclemen, who cannot do the physical fighting—from making trouble for the power structure (if the intelligentsia are too broadly informed, unwatched and with time of their own in which to think) is to make each one a specialist with tools and an office or lab. This is exactly why bright people today have become streamlined into specialists.
Nobody is born a specialist. Every child is born with comprehensive interests, asking the most comprehensively logical and relevant questions. Pointing to the logs burning in the fireplace, one child asked me, ‘What is fire?’ I answered, ‘Fire is the Sun unwinding from the tree’s log. The Earth revolves and the tree revolve as the radiation from the Sun’s flame reaches the revolving planet Earth. By photosynthesis the green buds and leaves of the tree convert that Sun radiation into hydrocarbon molecules, which form into bio-cells of the green, outer, cambium layer of the tree. The tree is a tetrahedron that makes a cone as it revolves. The tree’s three tetrahedral roots spread out into the ground to anchor the tree and get water. Each year the new, outer-layer, green-tree cone revolves 365 turns, and every year the tree grows its tender green, bio-cell cone layer just under the bark and over the accumulating cones of previous years. Each ring of the many rings of the saw-cut log is one year’s Sun-energy impoundment. So the fire is the many-years-of-sun-flame-winding now unwinding from the tree. When the log fire pop-sparks, it is letting go a very sunny day long ago, and doing so in a hurry.’ Conventionally educated grown-ups rarely know how to answer such questions. They’re all too specialized.

Un infierno

El agravio de tus labios, que juraron y engañaron,
embeleso de tu beso donde preso me quedé.
Un zarpazo fue tu abrazo y tu piel de seda y raso,
un infierno cruel y eterno donde el alma me quemé.
El hastío con su frío hizo nido en todo mío,
si quererte fue la muerte, el perderte es morir más.
Que misterio es el cariño que en la cruz de tu abandono,
todavía te perdono y te quiero mucho más.

Clavaste
sin temor, con toda el alma,
a traición y por la espalda
un puñal, ¿y para qué?
No ves
que estoy herido y te sonrío
que aún te llamo cielo mío
y que aún beso tu puñal.
¡No lo ves,
que pese a todo y contra todo
en el cielo o en el lodo
yo te quiero siempre igual!

Maldecirte, no seguirte, no quererte, aborrecerte,
libertarme de tus manos, rosa fresca, no podré.
Como un ciego tambaleo sin tu voz, sin tu sonrisa,
cielo y brisa, tierra y todo, me recuerda tu querer.
Siempre arde, noche y tarde, esa antorcha de tus ojos
en tu pelo soy abrojo que pretende ser clavel,
como hiedra que se aferra a la piedra inevitable,
de tu amor inolvidable aferrado me quedé.

Música: Francisco Rotundo
Letra: Reinaldo Yiso

Versón Jorge Falcón

Plasmemos primero la atmósfera a la vez brumosa y seca, desmelenada, donde el cigarrillo está siempre puesto de través, desde el instante en que él mismo comienza a crearla continuamente.

Luego, su persona: una pequeña antorcha mucho menos luminosa que perfumada, de donde se desprenden y caen, según un ritmo aún no determinado, un número calculable de pequeñas masas e ceniza.

Por último, su pasión: ese botón abrasado, descamándose en películas plateadas, que un manguito inmediato formado por las más recientes envuelve.

 

Francis Ponge, De parte de las cosas (traducción de Alfredo Silva Estrada, Monte Ávila Editores, Caracas)