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Despedida

Canción de cuna (A Mercedes Muerta)

Ya te vemos dormida.
Tu barca es de madera por la orilla.

Blanca princesa de nunca.
¡Duerme por la noche oscura!
Cuerpo y tierra de nieve.
Duerme por el alba, ¡duerme!

Ya te alejas dormida.
¡Tu barca es bruma, sueño, por la orilla!

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Del océano rodante de la multitud

Del incesante océano, de la turba, una gota se me acercó suavemente,
Murmurando: Te amo, pronto habré muerto,
larga es la distancia que he recorrido sólo para mirarte y para tocarte,
Porque no podía morir sin haberte visto,
Porque sentí el temor de perderte.

Ahora nos hemos encontrado, nos hemos visto, estamos salvados,
Vuelve en paz al océano, amor mío,
Yo también formo parte del océano, no somos tan distintos,
¡Mira que perfecta es la gran esfera, la cohesión de todas las cosas!
Pero a los dos nos va a separar el mar irresistible,
Esta hora nos ha de separar, pero no eternamente;
No te impacientes -aguarda un instante- mira, saludo al viento, al océano y a la tierra,
Cada día, al atardecer, te mando mi amor.

Walt Whitman

Murió al amanecer

Noche de cuatro lunas
y un solo árbol,
con una sola sombra
y un solo pájaro.

Busco en mi carne las
huellas de tus labios.
El manantial besa al viento
sin tocarlo.

Llevo el No que me diste,
en la palma de la mano,
como un limón de cera
casi blanco.

Noche de cuatro lunas
y un solo árbol.
En la punta de una aguja
está mi amor ¡girando!

Ya no voy a ocuparme

de la flor del ciruelo,
de la lluvia que cae en el jardín,
de las hojas de jade que palpitan
en el agua de jade.

Me quedo con la impávida ventura
de la taza de té,
con la fresca humedad
de la camelia dibujada.

Ayer es un ciruelo lancinante,
una lluvia que cala el corazón,
un deslumbramiento de jade
que fluye, irreparable,
por el río de jade.

Me vuelvo hacia las formas impasibles
de las flores antiguas del papel,
al amor temperado del laúd,
a la rama de incienso de los clásicos.

Hoy volveré a nacer: pido permiso.
Permiso útero, permiso cordón prieto.
Permiso agua, placenta, oscuridades.
No podrá retenerme la tibieza
plácida y calma del vientre cobijante.
No podrán disuadirme las presiones
de este túnel de carne que hoy me puja.

Con decisión inequívoca y sagrada
determino nacer: me doy permiso.
Y aquí estoy, desnudo de corazas,
dispuesto a recibir besos y abrazos
(no la palmada que provoque el grito:
ya no permitiré que me golpeen.)

Parteros de quien vengo renaciendo,
miren quién soy: soy digno. Los recibo.
Miren quién soy: adultamente niño.
Miren quién soy: vengo a ofrecer mi entrega.
Miren quién soy: apenas si respiro,
pero, de pie, me yergo y me estremezco,
dándome a luz en mi realumbramiento.

Tengo coraje para empezar de nuevo:
fortalecido en mis fragilidades
lloro de dicha, de dolor… Lloro de parto.
Lloro disculpas a quienes no me amaron,
por el maltrato, el frío, el abandono:
lloro la herida de todo lo llorable.
Y lloro de ternura y de alegría
por tanto recibido y encontrado:
lloro las gracias por el amor nutricio,
por la bondad de los que me ampararon.

Lloro de luz, y lloro de belleza
por poder llorar: lloro gozoso.
Bienvenida es vuestra bienvenida.

Sin más queja, dolido y reparado
por la caricia de este útero abrazante,
aquí estoy: recíbanme. Soy digno.
Me perdono y perdono a quien me hiriera.
Vengo a darles y a darme íntimamente
una nueva ocasión de parimiento
a la vida que siempre mereciera.
Me la ofrezco y la tomo. Me redimo.
Con permiso o sin él, YO me lo otorgo:
me doy permiso para sentirme digno,
sin más autoridad que mi Conciencia.

Pablo Neruda

Despedida a Ortiz

Usted ha atravesado el mar
trayéndonos sus poemas como nubes que abren…
Nos ha traído usted
unos secretos, apenas de plata, de aquel río,
con no sabemos qué figura de su país entre los pliegues…

Hoy vuelve con las flores y las hierbas y las manos
del cariño de una ciudad
dividida en las montañas,
por el mismo río Yan Tsé, hojeado por Tu-Fou…
vuelve
hacia aquella ciudad, alta, asimismo, en sus noticias,
y seguramente clarísima
de sus ojos sobre las aguas y lejana, probablemente, algo lejana
de sus ojos sobre las islas…

Oh, si sus poesías, Ortiz, fueran una manta, allá, toda extendida
sobre los óleos de la profundidad
y las lámparas de sus montes y campiñas,
para defenderlos de las uñas que vienen todavía en el mundo con los vientos…

Pero sus amigos están alegres
de que ellas sean, ya, lo mismo que piedrecillas que frotaran el cielo
en el camino de esos humildes, también,
el “paraíso” de nacimiento para los demás frutos del azul
en las encarnaciones sin fin…

Adiós, Ortiz…
Usted, será para siempre otro latido
del corazón de esta ciudad, que sentimos, todos, verde…
Y con usted se van, a la vez,
en una campiña sin tiempo, palpitando igualmente con usted,
sus hermanos de Chun-King,
o sus hermanos en el anhelo de ir hasta la flor
que tiembla aquí, o allá, o más allá, en el espacio del “Tao”…

juan l y el arbol

 

Traducido por Juan L.Ortiz – 1957.

Partir

Ahora parto caminando
el mundo desierto,
y mis zapatos y mis medias
no duelen.

Dejo atrás
buenos amigos en la ciudad.
Que se emborrachen bien
y luego duerman.

No piensen que marcho
hacia la oscuridad exterior
así como Adán y Eva
fueron sacados del paraíso.

Olviden el mito.
No hay nadie
con quien marcharme
ni nadie que me saque.

A menos que me equivoque
solo obedezco
el llamado de una canción:
“Estoy destinado a irme”.

Y puedo regresar
si no quedo satisfecho
con lo aprendido
en mi muerte.

 

Away

Now I out walking
The world desert,
And my shoe and my stocking
Do me no hurt.

I leave behind
Good friends in town.
Let them get well-wined
And go lie down.

Don’t think I leave
For the outer dark
Like Adam and Eve
Put out of the Park.

Forget the myth.
There is no one I
Am put out with
Or put out by.

Unless I’m wrong
I but obey
The urge of a song:
I’m—bound—away!

And I may return
If dissatisfied
With what I learn
From having died.

 

 

 

Robert Frost, San Francisco, 1874- Boston, 1963. De ‘In the clearing’. En The Poetry of Robert Frost, ‘The collected poems, complete and unabridged’, Henry Holt and Company, New York, 1979. Version ©Silvia Camerotto

Tomado de http://desibilasypitias.blogspot.com.ar/