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Sensualidad

Placeres

Me gusta descubrir
lo que no ve
una vista simple, pero está

dentro de algo de otra naturaleza,
en reposo, escindido.
Plumas de vidrio, ocultas

en la pulpa blanca: las espinas de calamar
que arranco y dejo
en el colador cuchillada a cuchillada—

Afiladas por la velocidad como para traspasar
un corazón, pero frágiles, la materia
desmintiendo el diseño

Oh una fruta, el mamey

envuelto en la piel áspera y marrón, la carne
rosa-ámbar y el carozo:
el carozo, una gema de madera tallada y

pulida, de color nuez, con la forma
de una castaña de Pará, aunque más grande,
tan grande como para llenar
la palma hambrienta de una mano.

Me gusta el tallo jugoso que crece
por la hoja más basta,
y el resplandor amarillo manteca
de la copa ceñida donde la campaña
se abre fría y azul en una mañana calurosa.

Desde allá, desde mis talones
reptas sobre mi piel:
entre besos
subes, muy despacito
y en la cintura del camino
te detienes un momento
en los bordes del nido de la luna selvática
recolectas la miel.

Amo che pytasã guive
repoñy che apére:
ñehetû pa’úme
rejupi mbeguekatumi,
ha pe tape ku’áre
repyta sapy’aite
jasy ka’aguy raity yképe
remono’õ eirete .