archivo

Archivo de la etiqueta: áfrica

Soplos

 

Escucha más a menudo

A las cosas que a los seres,

Se oye la voz del fuego

Oye la voz del agua,

Oye en el viento

Al zarzal sollozando:

Es el soplo de los ancestros.

 

Los que han muerto no se han ido nunca

Están en la sombra que se alumbra

Y en la sombra que se espesa,

Los muertos no están bajo tierra

Están en el árbol que tiembla,

Están en el bosque que gime,

Están en el agua que corre,

Están en el agua que duerme,

Están en la choza, están en la multitud

Los muertos no han muerto.

 

Escucha más a menudo

A las cosas que a los seres,

Se oye la voz del fuego

Oye la voz del agua,

Oye en el viento

Al zarzal sollozando:

Es el soplo de los ancestros.

Que no se han ido,

Que no están bajo la tierra,

Que no están muertos.

 

Los muertos no han partido nunca,

Están en el seno de la mujer,

Están en el niño que llora,

Y en el tizón que se aviva,

Los muertos no están bajo la tierra,

Están en el fuego que se apaga,

Están en la roca que gime

Están en las hierbas que lloran,

Están en la selva, están en la morada,

 

Escucha más a menudo

A las cosas que a los seres,

Se oye la voz del fuego

Oye la voz del agua,

Oye en el viento

Al zarzal sollozando:

Es el soplo de los ancestros.

 

Se renueva cada día el pacto,

El gran pacto que une,

Que une a la ley nuestra suerte;

A los actos de los soplos más fuertes

La suerte de nuestros muertos que no han muerto;

El denso pacto que nos une a la vida,

La pesada ley que nos une a los actos

De los soplos que se demoran.

En la sombra que se aclara y se espesa

En el árbol que vibra, en el bosque que gime

Y en el agua que corre y en el agua que duerme

Los soplos más fuertes, que han tomado

El soplo de los muertos que no están muertos,

De los muertos que no se han ido,

De los muertos que no están más sobre la tierra.

 

Escucha más a menudo

A las cosas que a los seres,

Se oye la voz del fuego

Oye la voz del agua,

Oye en el viento

Al zarzal sollozando:

Es el soplo de los ancestros.

 

Birago Diop

Anuncios

Chant du feu

 

Feu que les hommes regardent dans la nuit, dans la nuit profonde,

Feu qui brûles et ne chauffes pas, qui brilles et ne brûles pas,

Feu qui voles sans corps, sans cœur, qui ne connais case ni foyer,

Feu transparent des palmes, un homme sans peur t’invoque.

Feu des sorciers, ton père est où ? Ta mère est où ? Qui t’a nourri ?

Tu es ton père, tu es ta mère, tu passes et ne laisses traces.

Le bois sec ne t’engendre, tu n’as pas les cendres pour filles, tu meurs et ne meurs pas.

L’âme errante se transforme en toi, et nul ne le sait.

Feu des sorciers, Esprit des eaux inférieures, Esprit des airs supérieurs,

Fulgore qui brilles, luciole qui illumines le marais,

Oiseau sans aile, chose sans corps,

Esprit de la Force du Feu,

Écoute ma voix : un homme sans peur t’invoque.

 

Canto del fuego

 

Fuego que miran los hombres en la noche, en la noche profunda,

fuego que ardes y no calientas, que brillas y no ardes,

fuego que vuelas sin cuerpo, sin corazón, que no conoces choza ni hojas,

fuego transparente de las palmas, un hombre sin miedo te invoca.

 

Fuego de los hechiceros, ¿dónde está tu padre? ¿Dónde está tu madre? ¿Quién te alimentó?

Tú eres tu padre, tú eres tu madre, pasas y no dejas rastros.

El bosque seco no te engendra, no tienes las cenizas para hijos, mueres y no mueres.

El alma errante se transforma en ti, y nadie lo sabe.

 

Fuego de los hechiceros, espíritu de las aguas inferiores, espíritu de los aires superiores,

fulgor que brillas, luciérnaga que iluminas el pantano,

pájaro sin alas, materia sin cuerpo,

Espíritu de la fuerza del fuego,

escucha mi voz: un hombre sin miedo te invoca.

 

(canto bantú, recopilado por Leopold Sédar Senghor)