archivo

Expresión

La libertad

Vino por esta línea blanca que puede significar la salida del alba
o la palmatoria del crepúsculo.

Pasó los arenales maquinales; pasó las cimas destripadas.

Fin de la renunciación de rostro cobarde, la santidad de la mentira,
el alcohol del verdugo.

Su verbo no fue un ciego ariete sino la tela donde se inscribió mi aliento.

Detrás de la ausencia, con pasos que no la extraviaron, cisne sobre la
herida, vino por esta línea blanca.

Anuncios

No tienes que ser bueno.

No tienes que caminar cien kilómetros

de rodillas a través del desierto, arrepentido.

Sólo tienes que dejar que el animal suave de tu cuerpo

ame lo que ama.

Háblame de la desesperación, de la tuya,

y yo te hablaré de la mía.

Mientras tanto el mundo sigue.

Mientras tanto el sol y los claros

guijarros de la lluvia

se mueven a través del paisaje,

sobre las praderas y los árboles profundos,

las montañas y los ríos.

Mientras tanto los gansos salvajes,

altos en el aire limpio y azul,

se dirigen a casa otra vez.

Quienquiera que seas, no importa que estés solo,

el mismo mundo se ofrece a tu imaginación,

te llama como los gansos salvajes, áspero y excitante,

una y otra vez anunciando tu lugar

en la familia de las cosas.

Le tengo rabia al silencio

Le tengo rabia al silencio por lo mucho que perdí
le tengo rabia al silencio por lo mucho que perdí,
que no se quede callado quien quiera vivir feliz
que no se quede callado quien quiera vivir feliz

Un día monté a caballo y en la selva me metí
un día monté a caballo y en la selva me metí,
y sentí que un gran silencio crecía dentro de mí
y sentí que un gran silencio crecía dentro de mí.
Hay silencio en mi guitarra cuando canto el yaraví
hay silencio en mi guitarra cuando canto el yaraví,
y lo mejor de mi canto se queda dentro de mí
y lo mejor de mi canto se queda dentro de mí.
Cuando el amor me hizo señas todo entero me encendí
cuando el amor me hizo señas todo entero me encendí,
y a fuerza de ser callado, callado me consumí
y a fuerza de ser callado, callado me consumí.

 

Una chica

El árbol ha entrado por mis manos,

la savia ha subido por mis brazos,

el árbol ha crecido en mi pecho –

hacia abajo,

las ramas salen de mí, como brazos.
Árbol eres,

musgo eres,

y las violetas en el viento.

Un niña – tan alta- eres,

Y para el mundo todo esto es un delirio.

Jardín protegido

 
Ya tuve suficiente.
Respiro con dificultad.
Todo camino termina, toda calle,
todo sendero conduce al final
a la cima de la colina –
así que aminorá el paso,
o encontrate con la misma pendiente del otro lado,
y lanzate.
Ya tuve suficiente –
claveles, clavelinas, siemprevivas,
hierbas, berros.
Oh por el latigazo de una rama–
en este lugar
no hay olor a resina
ni sabor a corteza, a pasto común,
aromático, astringente –
sólo hay canteros y canteros de claveles perfumados.
¿Acaso han visto bajo techo frutos
que busquen la luz?–
¿las peras envueltas en trapos
protegidas de la escarcha,
los melones, casi maduros,
asfixiados en paja?
¿Y por qué no dejar que las peras se aferren
a la rama vacía?
Tanta persuasión sólo dará
una fruta más amarga –
Déjenlas aferrarse, madurar por sí mismas,
demostrar su valor,
mordidas y marchitas por la escarcha
para caer, al final, hermosas
con su abrigo rojizo.
O al melón –
Déjenlo desteñir su amarillo
bajo la luz invernal,
aunque sepa ácido –
es mejor el sabor de la escarcha –
la escarcha exquisita –
que el de la paja de embalar.
Por esta belleza,
belleza sin fuerza,
la vida se ahoga.
Yo quiero que el viento rompa
y disperse estos tallos rosados,
que arranque su cabezas fragantes y
las arroje sobre las hojas secas –
que esparza las ramitas en los caminos,
los gajos rotos.
que arrastre las ramas grandes de los pinos
y las lance desde un bosque lejano
justo encima del huerto de melones,
que rompa las peras y los membrillos–
que deje los árboles por la mitad, destrozados, retorcidos
mostrando que la lucha fue valiente.
Oh que borre este jardín
para olvidar, para encontrar una belleza nueva
en un lugar atroz
atormentado por el viento.