archivo

Volar

El pájaro que se pierde

Aquel está en el día en que aparece, en el día más blanco. Pájaro.

Aletea, se vuela. Aletea, se pierde.

Aletea, reaparece.

Se posa. Y después no está más. Con un batir de alas se ha perdido en el espacio blanco.

Así es mi pájaro familiar, el pájaro que acude a poblar el cielo de mi pequeño patio. ¿Poblar? Ya se advierte cómo…

Pero me quedo en el lugar, contemplándolo, fascinado por su aparición, fascinado por su desaparición.

 

 
Henri Michaux, La vida en los pliegues (1949)

Los gustos y los antepasados

Había nacido para ordenar piedras.
Una sobre otra.
Hileras perfectas.
Canteras sin sembrar; dolorosos muros antiviento.
En la mitad del trabajo
sus ojos se escapaban tras alguna bandada.
Pero alguien siempre le recordaba
que las piedras eran más importantes.
Se animó una vez.
Y sus pies fueron entonces inalcanzables.
Selvas caleidoscópicas con tribus bailarinas,
resignados desiertos de sol,
pueblos hogares,
montañas con cumbres caracoleras,
el mar.
Pero un día necesito volver.
Su generación no lo comprendió
y lo condenaron a seguir ordenando piedras.
Entonces aparecieron alas en sus pies
y algunas de sus plumas volaron y volaron
por el laberinto sin memoria del tiempo
y llegaron hasta mí.