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Líneas

La libertad

Vino por esta línea blanca que puede significar la salida del alba
o la palmatoria del crepúsculo.

Pasó los arenales maquinales; pasó las cimas destripadas.

Fin de la renunciación de rostro cobarde, la santidad de la mentira,
el alcohol del verdugo.

Su verbo no fue un ciego ariete sino la tela donde se inscribió mi aliento.

Detrás de la ausencia, con pasos que no la extraviaron, cisne sobre la
herida, vino por esta línea blanca.

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Poema de la curva

No es el ángulo recto lo que me atrae,
ni la línea recta,
dura, inflexible creada por el hombre.
Lo que me atrae es la curva libre y sensual;
la curva que encuentro en las montañas de mi país,
en el curso sinuoso de sus ríos,
en las olas del mar,
en el cuerpo de la mujer preferida.
De curvas está hecho todo el universo,
el universo curvo de Einstein.

Oscar Niemeyer (1907-1912)

 

La vida es un soplo. Documental sobre Oscar Niemeyer.

Director: Fabiano Maciel
Año: 2007
País: Brasil.

Kintsugi (金継ぎ?) (Japonés: carptintería de oro) o Kintsukuroi (金繕い?) (Japonés: reparación de oro) Cuando los japoneses reparan objetos rotos, enaltecen la zona dañada rellenando las grietas con oro. Ellos creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso. El arte tradicional japonés de la reparación de la cerámica rota con un adhesivo fuerte, rociado, luego, con polvo de oro, se llama Kintsugi. El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza. Kintsukuroi es el término japonés que designa al arte de reparar con laca de oro o plata, entendiendo que el objeto es más bello por haber estado roto.

kintsukuroi-1

 

 

 

Tomemos como ejemplo un objeto aparentemente transcultural y abstracto como la línea, y consideremos su significa­do, tal y como lo describe brillantemente Robert Farish Thompson, en la escultura yoruba. La precisión lineal, nos dice Thompson, la absoluta nitidez de la línea, es una de las principales preocupacio­nes de los escultores yoruba, preocupación que captan aquellos que aprecian el trabajo de esos escultores; el vocabulario de categorías lineales que los yoruba emplean coloquialmente para una serie de intereses más amplios que la escultura, es detallado y extensivo.
Los yoruba no sólo graban líneas sobre sus estatuas, cerámicas y cosas así: hacen lo propio en sus caras. El corte, de profundidad, dirección y longitud variables, practicado en sus mejillas, se emplea como un medio de identificación del linaje, como adorno personal y como ex­presión del estatua; y las terminologías del escultor y del especialista en escarificaciones- diferencian los “cortes” de las “rasgaduras”, y las “perforaciones” o “desgarramientos” de las “heridas abiertas”- Pero todavía hay más. Los yoruba asocian la línea con la civilización: “Este país ha conseguido civilizarse” significa literalmente en yoruba “que esta tierra tiene líneas sobre su cara”, “Civilización”, en yoruba, continúa Thompson,

es iláju -rostro surcado por señales-. El mismo verbo que civiliza el rostro con señales de identidad en los linajes urbanos y rurales también civiliza la tierra: Ó sá kéké; Ó sáko (Él traza las escarificaciones; el desbroza el monte). El mismo verbo que designa las señales yoruba sobre un rostro sirve para designar aquellos caminos y lindes que se practican en la selva: Ó linón; Ó lá áálá; Ó lapa (Él practicó un nuevo camino; trazó una nueva una nueva vía; abrió un nuevo sendero) De hecho, el verbo básico que indica cicatrizar (lá) tiene múltiples asociaciones con la imposición del modelo humano sobre el desorden de la naturaleza: tanto los trozos de madera como el rostro humano y la selva son “abiertos” al admitir la igualdad interna de la sustancia que ha de conquistarse.

 

En Conocimiento local, Clifford Geertz

Cuentan que para los indios navajos la representación de Dios era un cuero estirado entre cuatro palos, con un tajo a cuchillo en el medio. Aquella herida en el cuero, era también el lugar por donde se filtraba la luz del sol. Como una pequeña puerta entreabierta….

 

 

 

 

 

 

 

En El cuento extraordinario. El cuento enseñanza como recurso educacional- preventivo ante situaciones de riesgo, F.Girasol