Samsonite (Fabio Morábito)

Entre los doce y los trece años me dio por dibujar interiores de casas rodantes. En hojas cuadriculadas trazaba líneas que representaban el comedor, la cocineta, el baño, el clóset y las alacenas. Había ido a una exposición de campismo y conocía las medidas de cada objeto. El chiste de una casa rodante es aprovechar el espacio lo mejor posible. En un habitáculo de cuatro metros por dos debe caber una familia de cuatro miembros que comen, cocinan, duermen y van al baño. Las casas rodantes están llenas de soluciones ingeniosas. Lo que de día es un gracioso comedor, de noche se transforma en una cama matrimonial. Mucho tiempo después publiqué mi primer libro de poemas. Estaba escrito todo él en versos cortos, casi siempre heptasílabos, que me parece el habitáculo mínimo para decir algo en verso. Mis poemas buscaban la concentración, no el despliegue y, tratándose del primer libro de un joven poeta, la cosa llamó la atención. El libro fue recibido favorablemente y en las reseñas que se ocuparon de él, uno de los términos más recurrentes era rigor. Cuando me invitaron a una charla con el público y me preguntaron sobre mis principales influencias, 90 contesté que había escrito mis poemas del mismo modo como varios años atrás había dibujado el interior de centenares de casas rodantes: haciendo caber la mayor cantidad de materia en el menor espacio; por eso había recurrido a un verso corto, porque necesitaba un marco reducido que me obligara a hallar las soluciones más estrictas. Pero cuando la gente pregunta sobre las influencias literarias quiere oír nombres de autores consagrados y noté cierta perplejidad en el público ante mis elucubraciones sobre las casas rodantes. Ahora podría decir que siempre he escrito poesía como quien comprime lo esencial de sus pertenencias en una valija de poco peso, porque se marcha a un lugar que no conoce y no quiere cargar con un bulto voluminoso, y me temo que tampoco esta vez se me tomaría en serio si afirmara que mi mayor influencia literaria no es tal o cual poeta insigne, sino la línea de maletas Samsonite.

 

Fabio Morábito, en El idioma materno

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3 comentarios
  1. maria celia martinez dijo:

    Hermoso!!!!!!

    Enviado desde mi smartphone Samsung Galaxy.

  2. Luis Rubén Cifuentes Carrillo dijo:

    F. Morábito es un excelente escritor !! Llegué a “El idioma materno” después de leer “Emilio, los chistes y la muerte”, hace muy poco, y ya tengo en ristre “Grieta de fatiga”. Lamento no haberlo descubierto antes. Estupendo literato !!

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