Anécdota de hombres por millares (Wallace Stevens)

Anécdota de hombres por millares

El alma, decía,
se compone del mundo exterior.

Hay hombres del Este, decía,
que son el Este.
Hay hombres de una provincia
que son esa provincia.
Hay hombres de un valle
que son ese valle.

Hay hombres cuyas palabras
son como sonidos naturales
de sus lugares, como el parloteo de los tucanes
en el lugar de los tucanes.

La mandolina es el instrumento
de un lugar.

¿Hay mandolinas de las montañas del Oeste?
¿Hay mandolinas de la luz de luna del Norte?

El vestido de una mujer de Lhassa,
en su lugar,
es un invisible elemento de ese lugar
vuelto visible.

 

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