Mito huitoto del origen del mundo

En el principio, la Palabra dio origen al Padre.

Un fantasma, nada más existía en el principio; el Padre tocó una ilusión, asió algo misterioso. Nada existía. Por medio de un sueño nuestro Padre Nai-mu-ena (el que es o tiene un sueño) guardó el espejismo de su cuerpo, reflexionó durante largo tiempo y meditó profundamente.

Nada existía, ni siquiera una estaca para sujetar la visión: nuestro Padre amarró la ilusión al hilo de un sueño y la mantuvo con ayuda de su aliento. Se sumergió hasta llegar al fondo de la apariencia, pero no había nada. Nada existía.

El Padre investigó de nuevo el fondo del misterio. Ató la ilusión vacía al hilo del sueño y derramó la sustancia mágica sobre ella. Después, con la ayuda de su sueño, la sostuvo como si fuera un copo de algodón.

Luego agarró el fondo del espejismo y lo pisó repetidas veces, y finalmente se sentó sobre su tierra soñada.

 

Mito huitoto del origen del mundo (Colombia)

En Los sueños, David Coxhead y Susan Hiller, editorial Debate.

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