Podría ser todas estas cosas (Robert Fisher)

Centímetro a centímetro, palmo a palmo, el caballero escaló, con los dedos ensangrentados por tener que aferrarse a las afiladas rocas. Cuando ya casi había llegado a la cima, se encontró con un canto rodado que bloqueaba el camino. Como siempre, había una inscripción sobre él:
“Aunque este Universo poseo, nada poseo,
pues no puedo conocer lo desconocido
si me aferro a lo conocido”.
Fué cayendo cada vez más rápidamente, vertiginosamente, mientras su mente descendía hacia su corazón.
Repentinamente, dejó de caer y se encontró de pie en la cima de la montaña y comprendió el significado de la inscripción de la roca. Había soltado todo aquello que había temido y todo aquello que había sabido y poseído. Su Voluntad de abarcar lo desconocido lo había liberado.
Porque ahora el caballero era el arroyo. Era la luna. Era el sol. Podría ser todas estas cosas a la vez y más.

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