Las dos esperas (César Brie)

PENÉLOPE:
Ya no cantes Femio, no quiero llorar.
Soy fiel a una sombra que nunca regresa
tu canto es un viento que aviva la llama
y enciende un dolor que había sepultado
dentro de mi cuerpo.
¿Mi cuerpo? Una tumba
donde cada día entierro a un ausente.
Música y palabras no pueden bastarme,
dan vida a un fantasma que no me desviste,
que no me acaricia, que no me sostiene.
Quedan en el suelo. Entra Telémaco
TELÉMACO:
Déjalo que cante. Para ti la ausencia
tiene un rostro, un cuerpo, un tono de voz,
es una nostalgia llena de rumores, de risas, miradas,
pero para mí esa ausencia nada significa.
A través del canto puedo imaginar
ese que lamentas no tener contigo.
El canto me ayuda a ver a mi padre
a sentirlo cerca. Eso que te duele,
que te quita el aire, me ayuda a vivir.
César Brie, en La odisea
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