Ventanas iluminadas (Diego Muzzio)

Ventanas iluminadas

Abre los ojos. Su mano cae sobre los libros
apilados junto a la cama, toma uno al azar
y lee un poema: es como abrir una ventana
en una casa desconocida, a la que llegamos por la noche,
agotados de caminar bajo la lluvia helada.
Aún somnoliento, su cerebro organiza el trabajo:
¿puede aprovechar algo de sus sueños?
El asno que cae de lo alto de la montaña
o aquella voz que, en la oscuridad, afirmaba:
“la muerte es una silla en una habitación vacía”.
Escribe. Corrige. Vuelve a escribir. La tarde despliega
la pregunta de siempre y, al anochecer, cree encontrar
una respuesta en otro libro abierto al azar:
debo escribir poemas, la más fatigante de las ocupaciones.
Enciende la luz. Se acerca a la ventana. Otras luces
resplandecen a lo lejos, entre las copas de los árboles.
Algunas permanecerán encendidas hasta la madrugada.

 

Diego Muzzio, Inédito

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