Observaciones (Jacobo Rauskin)

Observaciones de un marinero de agua dulce que se hizo a la mar

 

1
Reflejos en el agua tranquila

Y después de una mueca, frente a manchas de aceite,
Narciso, defraudado, se encuentra con el cielo.
Sobre el agua tranquila de la tarde y los peces,
cantan aves de paso, de estuario y de astillero.

2
El barco y los límites de mi voluntad

La brújula no engaña, vamos a Rotterdam.
Bueno, pero preferiría Bilbao
o Veracruz o Santos o Yokohama.
Qué pena que no pueda yo tomar el mando,
seguir el rumbo que me dé la gana.

3
Cuaderno de bitácora

A veces, cuando estamos cansados del agua,
del viento y de las nubes,
se nos cruza la rata que subió al barco.
Es el mejor recuerdo de la tierra lejos
para mamíferos de quilla y hueso.
Y sus ojos insisten en una confidencia.
Y te mira, no puedes darle con un palo.
No vemos a la rata entonces,
se nos viene la imagen polvorienta
de un taller, un baldío, un patio.
Sigue la travesía
con un poco de tierra en los ojos.

4
Tormenta

Un relámpago nos dibuja la rama de un árbol.
La lluvia nos recuerda
a las hojas que apenas la sostienen.
Y la costa no queda lejos, pero quién sabe.
Oscuramente navegamos, como sombras
que un destello destierra y otro sueño restaura.

 

 

 

de “Pitogué, y otras hojas del cancionero, ofrecidas con el retrato de un músico, la confesión de una sombra y el adiós a un ángel” (Arandurá Editorial, 1999 – Asunción del Paraguay) de Jacobo A. Rauskin

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