La edad de oro (Jacobo Rauskin)

La edad de oro

Un día pasa un pájaro, canta
como si nunca hubiera visto un árbol,
nunca una sombra, nunca las frutas
que ofrecen su sabor al viento.
Queda en el aire un aleteo,
un recuerdo del cielo, después nada.
Aunque lo intento, y mucho,
no puedo separar la sombra del árbol;
el viento, de aquel pájaro;
la pared para dejar la bicicleta,
del resto de la casa donde pasé el verano
que vagamente nombro aquí en la historia
(mejor, anécdota) de unas alas.
Y aquel pájaro canta
como si nunca hubiera visto un árbol,
nunca una sombra, nunca las frutas
que ofrecen su sabor al viento.

de “Pitogué, y otras hojas del cancionero, ofrecidas con el retrato de un músico, la confesión de una sombra y el adiós a un ángel” (Arandurá Editorial, 1999 – Asunción del Paraguay)

 

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