La Gran Muralla de la Lengua (Ryszard Kapuscinski)

Puesto que tenía mucho tiempo, me dediqué a leer los libros sobre China que había comprado en Hong Kong. La lectura era tan apasionante que por momentos me olvidaba de los griegos y de Heródoto. Como estaba convencido de que China sería mi lugar de trabajo durante una buena temporada, quería aprender lo máximo posible del país y de su gente. No era consciente de que la mayoría de los corresponsales que escribían sobre China vivían en Hong Kong, en Tokio o en Seúl, de que solían ser chinos o al menos expertos sinólogos y de que mi situación en Pekín entrañaba algo imposible e irreal. Seguía percibiendo la presencia de la Gran Muralla, pero no era la misma que había visto varios días atrás en las montañas al norte de Pekín, sino una mucho más peligrosa para mí, imposible-de-salvar: la Gran Muralla de la Lengua. Me rodeaba por todas partes, aparecía cada vez que un chino abría la boca, la levantaban conversaciones que no entendía, los periódicos y la radio, igualmente incomprensibles, las inscripciones en las paredes y las pancartas, en los productos de las tiendas y en las entradas a las instituciones, aquí, ahí y allá, por todas, todas partes. ¡Qué ganas tenía de que mi vista se topara con una letra o una palabra conocidas, qué deseo de aferrarme a ellas, respirar con alivio, sentirme en casa, a mis anchas, pero en vano! Todo era ilegible, incomprensible, inescrutable. Aquello no dejaba de parecerse a lo que había vivido en la India. Tampoco allí me había abierto paso entre la espesura de los alfabetos hindúes que inundaban el país. Y si hubiera ido a otro lugar, ¿acaso no habría encontrado barreras semejantes? Y, hablando en términos mucho más generales, ¿de dónde ha salido toda esa alfabético-lingüística torre de Babel? ¿Cómo nace un alfabeto? Tiempo ha, en sus mismísimos comienzos, debió de haber partido de algún signo. Alguien dibujó un signo para recordar algo. O para transmitir ese algo a otros. O para conjurar un objeto o un territorio. Pero ¿por qué un mismo objeto lo representa la gente con signos del todo diferentes? El hombre, la montaña y el árbol tienen un aspecto muy parecido en el mundo entero y, sin embargo, cada alfabeto les asigna signos, símbolos y letras diferentes. ¿Por qué? ¿Por qué ese primer ser, primero en todas las culturas, al querer describir una flor tira una línea vertical, otro traza un círculo y el tercero, dos líneas y un cono? Y las decisiones en torno a todo esto, ¿se toman individual o colectivamente? ¿Se discuten antes? ¿Se debaten junto al fuego? ¿Se toman en un consejo familiar? ¿En una asamblea de la tribu? ¿Se pide consejo a los ancianos? ¿A los curanderos? ¿A los adivinos?

Viajes Con Herodoto (Ryszard Kapuscinski)

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