Sobre la escritura (fragmentos de Juarroz)

10

Lo visible es un adorno de lo invisible

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55

También la palabra tiene una mirada

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41

Una sola palabra en una casa de espejos

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98

Hay palabras que son como una fiesta que cae del asombro de los pájaros

Roberto Juarroz, Casi poesía

 

7

¿Qué palabra poner entre una cosa es y aquello que ella misma no es? En esa ecuación, más fina y rigurosa que toda matemática, reside la clave del poema.

 

9

Sólo cuando el poema muestra algo que no sabemos, pero que habita en nosotros, podemos creer que es poesía.

 

13

Tenemos la sensación de haber perdido antiguos lenguajes, dotados de irreemplazables riquezas. Cremos algunas veces reconocer ciertos restos en nuestro lenguaje. De cualquier modo, la búsqueda de los lenguajes perdidos será siempre fundamental para la poesía, algo así como buscar el oro que todavía arrastraban las corrientes primigenias.

 

27

Nos habita un concentrado sopor, que nadie consigue superar totalmente. Y hemos olvidado los lenguajes que podían exorcizarlo. Sólo nos resta crear nuevos lenguajes, que recuperen las antiguas fórmulas liberadoras.

 

44

El temor a las influencias también pasa. El complejo de dejar huellas ya marcadas por otros se esfuma en la pasión de crear la propia huella, el trazo que nos permite reconocernos y descubrir que en el infinito todos los pasos se confunden o son quizás uno solo.

 

57

Hay que destrabar el resorte que aguarda aplastado en cada palabra y dejar que cada una salte libremente. Debemos depertar cada palabra y convertir el lenguaje en vehículo de amaneceres que despuntan. El hombre ha domesticado la suelta claridad que habitaba en sus palabras y alimentaba desde ellas sus días.

 

77

Aunque hayamos escrito mucho, no podremos suprimir nunca la sensación de haber dejado casi todo por decir.

 

80

Toda palabra, toda flor, toda mirada, son balbuceos. Solo un lenguaje de balbuceos puede responder al constitutivo balbuceo de la realidad, a su articulación incompleta. No hay poesía, ni canto, ni música, ni arte, que puedan evitar ese dislocamiento esencial. No existen la palabra completa, la flor completa, la mirada completa.

 

85

Contrariamente a la suposición generalizada, la poesía, la verdadera poesía, es una forma eminente de la superación del yo. Con la poesía nace otra dimensión más alta, un más allá del yo.

 

90

Hacia el final de su vida, Borges declaró que el lenguaje es poesía fósil. La poesía fue y es, entonces, el lenguaje no fosilizado.

 

92

Los poemas, como los árboles amados, nos hacen sentir más vivos a su sombra.

 

99

La única manera de recibir una creación es crearla de nuevo y tal vez recrearse en ella.

 

104

Hay que llegar a poder escribir una escritura negra, que no altere el negro de la superficie que está enfrente o adentro de nosotros. Y hay que llegar a poder escribir una escritura vacía, que penetre en el vacío y haga surgir al ser en él. Solo los trazos de esas escrituras podrán sacar a flote la inescrutable escritura de los sueños.

 

109

Sólo he escrito algunas aproximaciones, que quizás hubiera preferido simplemente leer. Pero, ¿aproximaciones a qué? Si lo supiese, no hubiera escrito nada. En cambio, si las hubiera leído, continuaría leyendo, aunque conociera a qué es posible aproximarse.

 

112

La poesía es la sinceridad con que habla en nosotros lo que no conocemos. Única vía veraz de aquello que cimenta nuestra ignorancia.

 

131

La poesía es el último recurso contra la incomunicación, pero también frente a los exccesos y las deformaciones de la comunicación,

 

134

Una posibilidad mayor: dejar siempre un lugar para la palabra Todavía. Un contrapeso anticipado del silencio total. Hay palabras que aumentan nuestra capacidad respiratoria, como otras la disminuyen.

 

154

Un poema siempre estará incompleto. No solo porque todo es incompleto, sino además porque el poema debe cumplirse o realizarse en quien lo recibe. Más todavía: el poema debe poder recrearse y completarse sin término, en su creador y en los otros. Bajo este ángulo, pudo decir Valery que un poema no se termina, sino solamente se abandona.

 

174

No hay poesía sin una profunda contemplación del lenguaje, hasta llegar a sentir la presencia de todo el lenguaje detrás de la palabra. Para esto no alccanzan la reflexión, el análisis o la experiencia directa del lenguaje. Se trata de una suma de visión y meditación. Tal vez debiéramos decir que no hay poesía sin una profunda comunión con el lenguaje.

 

176

El pensamiento y la mano se conciertan especialmente en la escritura. Pero hacia el final de ciertas frases o preguntas extremas, uno de los dos puede paralizarse o quizás retroceder. Entonces el otro, la mano o el pensamiento, sigue solo algunas veces, hasta completar la escritura.

 

Roberto Juarroz, Casi razón

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